El aviso de la OMM sobre los incendios forestales: "el cambio climático aumenta el riesgo, pero no es el único culpable

El cambio climático favorece incendios cada vez más extremos, pero no explica por sí solo su origen: la OMM advierte que la gestión forestal y la actividad humana siguen siendo factores decisivos.

Los incendios ya no son solo un problema de las zonas que históricas.
Los incendios ya no son solo un problema de las zonas que históricas.

Los incendios forestales se han convertido en una de las mayores amenazas del siglo XXI. Cada verano estamos viendo imágenes de grandes columnas de humo, evacuaciones masivas, confinamientos y miles de hectáreas calcinadas, destacando los últimos fuegos de España, Francia o Grecia.

Sin embargo, expertos de la Organización Meteorológica mundial (OMM) instan a que estos grandes incendios son el resultado de la combinación de varios factores que interactúan entre sí y son: las condiciones meteorológicas extremas, la acumulación de combustible vegetal, los cambios en los usos del suelo y, en la mayoría de casos, una fuente de ignición provocada por la actividad humana.

El cambio climático crea un escenario muy favorable

La OMM señala que el aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas y frecuentes, la reducción de la humedad del suelo y las olas de calor hacen que la vegetación permanezca seca durante más tiempo y sea mucho más inflamable.

En otras palabras, el cambio climático no enciende los incendios, pero sí prepara el terreno para que cualquier chispa pueda convertirse en un gran incendio forestal.

Existen otros factores que son también importantes, destacando la acumulación de biomasa, la disminución del aprovechamiento forestal o la ausencia de una gestión adecuada y acorde ante el actual contexto.

A todo esto se le suma el crecimiento de la interfaz urbano-forestal donde viviendas e infraestructuras se sitúan cada vez más cerca de zonas boscosas, aumentando tanto el riesgo de ignición como la complejidad de las laborales de extinción.

El humo también forma parte del problema

La preocupación de la OMM no se limita únicamente al fuego, ya que la preocupación está puesta también en la gran cantidad de partículas finas y gases contaminante que deterioran gravemente la calidad del aire.

El humo de los incendios pude desplazarse decenas de kilómetros y provocar un grave empeoramiento de la calidad del aire.
El humo de los incendios pude desplazarse decenas de kilómetros y provocar un grave empeoramiento de la calidad del aire.

El humo puede desplazarse cientos e incluso miles de kilómetros, afectando a poblaciones muy alejadas del foco del incendio y aumentando los problemas respiratorios y cardiovasculares, especialmente entre personas mayores, niños y pacientes con enfermedades previas.

Aunque tradicionalmente los grandes incendios se asociaban al sur del continente, el riesgo se está desplazando hacia regiones donde históricamente eran poco frecuentes.

Las elevadas temperaturas registradas en los últimos veranos, unidas a periodos de sequía persistente, están incrementando el peligro en países del centro y norte de Europa como Francia.

La prevención será cada vez más importante

Para la OMM la respuesta no pasa únicamente por reforzar los medios de extinción, sino que la clave reside en la gestión forestal preventiva.

En tres las medidas más destacadas figuran la eliminación del exceso de combustible vegetal, la creación de áreas cortafuegos, las quemas prescritas realizadas de forma controlada y la mejora de los sistemas de vigilancia y alerta temprana.