El “culpable oculto” que hace subir el nivel del mar: no todo es deshielo, el océano también se está expandiendo
El aumento del nivel del mar no depende solo del deshielo. La expansión térmica del océano, impulsada por el calor acumulado, también eleva lentamente la superficie marina y amenaza costas, ciudades portuarias, humedales e infraestructura en todo el mundo actual.

Cuando pensamos en la subida del nivel del mar, la imagen que aparece casi de inmediato es la de un glaciar derritiéndose o enormes bloques de hielo cayendo al océano. Y sí, el deshielo es una parte clave del problema. Pero hay otro protagonista menos visible, escondido bajo la superficie: el propio océano se está calentando y, al hacerlo, ocupa más espacio.
Este fenómeno se llama expansión térmica. Suena técnico, pero la idea es simple: cuando el agua se calienta, sus moléculas se mueven más, se separan ligeramente y el volumen aumenta. En una olla o un vaso puede parecer insignificante; en un océano gigantesco, el efecto se vuelve enorme.
El mar sube también porque el agua “se infla”
La expansión térmica es uno de los grandes motores del aumento del nivel del mar. A medida que la Tierra acumula calor, los océanos actúan como una enorme esponja térmica: absorben gran parte de ese exceso de energía y lo guardan en sus capas superficiales y profundas.

El problema es que ese calor no desaparece. Al quedar atrapado en el océano, calienta el agua y provoca que se expanda. No es que aparezca agua nueva, sino que la misma agua ocupa más espacio. Por eso el nivel del mar puede subir incluso sin que imaginemos un bloque de hielo derritiéndose frente a nuestros ojos.
La NASA explica que más del 90 % del calor atrapado por los gases de efecto invernadero ha sido absorbido por los océanos. Esa absorción eleva la temperatura del agua y contribuye directamente al aumento del nivel global del mar.
Entonces, ¿el deshielo no importa?
Sí importa, y mucho. El aumento del nivel del mar se explica principalmente por dos procesos: el derretimiento de hielo terrestre —como glaciares y capas de hielo de Groenlandia y la Antártica— y la expansión térmica del océano.
La diferencia clave está en el origen del agua. Cuando se derrite hielo que está sobre tierra firme, esa agua llega al mar y aumenta su volumen. En cambio, cuando se derrite hielo marino flotante, como parte del hielo del Ártico, su impacto directo sobre el nivel del mar es menor, porque ese hielo ya estaba desplazando agua.
Pero la expansión térmica tiene una particularidad: es silenciosa y global. No siempre deja imágenes dramáticas, pero avanza a escala planetaria y puede amplificar los impactos en costas, ciudades portuarias, humedales y zonas bajas.
Un problema con efectos distintos en cada costa
El nivel del mar no sube igual en todas partes. Además del calentamiento del océano y el deshielo, influyen factores como las corrientes marinas, los vientos, los cambios en la gravedad terrestre, la subsidencia —cuando el suelo se hunde— y los movimientos tectónicos.
Esto significa que dos ciudades costeras pueden vivir realidades muy distintas. Algunas pueden registrar un aumento más rápido por el hundimiento del terreno; otras pueden experimentar variaciones por cambios en las corrientes oceánicas o por la forma de la costa.
La expansión térmica muestra que el océano no solo recibe calor del cambio climático, también lo almacena. Al calentarse, el agua ocupa más espacio y eleva lentamente el nivel del mar, dejando una señal silenciosa, persistente y difícil de ignorar.
Referencias de la noticia
NOAA. Cambio climático: Nivel del mar global.