El megaproyecto del siglo: el plan de ingeniería con el que China redistribuye el agua de todo su territorio

China está impulsando la mayor obra hidráulica jamás construida para trasladar agua desde las regiones húmedas del sur hasta las zonas más secas del norte, transformando el mapa hídrico nacional.

Fotografía aérea del Canal Principal de la Ruta Central del Proyecto de Desvío de Agua de Sur a Norte en la ciudad de Shijiazhuang, provincia de Hebei, China.
Fotografía aérea del Canal Principal de la Ruta Central del Proyecto de Desvío de Agua de Sur a Norte en la ciudad de Shijiazhuang, provincia de Hebei, China.

A primera vista, se podría pensar que China no sufre problemas hídricos ya que a lo largo de sus 9.596.960 km² de superficie cuenta con algunos de los ríos más caudalosos de Asía, grandes reservas glaciales y extensas regiones que están sometidas a lluvias monzónicas.

No obstante, China afronta un gran desequilibrio territorial porque en la zona norte es donde se concentra gran parte de la población en términos absolutos, con megaciudades como Pekín o Tianjin, con una gran demanda hídrica,

Un proyecto que mueve ríos enteros

El proyecto ha sido bautizado como "Proyecto de Transferencia de Agua Sur-Norte", con comienzo en el año 2002 y un único objetivo: trasladar volúmenes enormes de agua desde las cuencas más húmedas del sur hacia las regiones más áridas y superpobladas del norte del país asiático.

Todo ello, mediante una red de canales, embalses, estaciones de bombeo y túneles.

Mapa del megaproyecto. Fuente: Zhang et al. (2022): CC BY 4.0
Mapa del megaproyecto. Fuente: Zhang et al. (2022): CC BY 4.0

A día de hoy, hay dos rutas: la ruta oriental que aprovecha una parte del histórico Gran Canal chino; y una ruta central que transporta agua desde el embalses de Danjiangkou hasta las proximidades de Pekín y Tianjin.

Entre ambas infraestructuras ya se han trasladado decenas de mil millones de metros cúbicos, convirtiéndose en el mayor sistema de trasvases del planeta.

La tercera fase, un desafío aún más colosal

La creación de otra gran ruta está sobre la mesa desde hace varios años, y estaría planteada para que atravesara parte de la meseta tibetana. De esa manera, se captarían los grande recursos hídricos de está zona del país y se conducirían hacia las cuencas más deficitarias del norte de la geografía china.

Esta propuesta plantea desafíos muy difíciles de cumplir, porque según el planteamiento inicial, el trazado debería de cruzar regiones situadas entre unos 3.000 y 4.000 metros de altitud y construir largas galerías a través de un territorio inhóspito y muy escarpado.

Algunos de estos estudios contemplan centenares de kilómetros de túneles y presas de dimensiones gigantescas, lo que explica por qué esta fase sigue siendo objeto de análisis y debate

Una apuesta por controlar lo incontrolable

Fuera de los resultados, el "Proyecto de Transferencia de Agua Sur - Norte" simboliza una filosofía que ha acompañado a China durante las últimas décadas; responder a los grandes desafíos ambientales mediante obras de ingeniería de escala monumental.

Un proyecto con unas dimensiones que resultan difíciles de imaginar
Un proyecto con unas dimensiones que resultan difíciles de imaginar

Una respuesta de China que va desde gigantescas presas hasta programas masivos de reforestación, pasando por sistemas de modificación artificial de las precipitaciones, el país ha convertido la gestión del territorio en una cuestión estratégica.

Este megaproyecto hídrico es sin ninguna duda la expresión más ambiciosa que ha tenido y tiene China entre manos, porque estamos hablando de una obra capaz de mover ríos enteros a través de miles de kilómetros.

El cambio climático añade nuevas incertidumbres

El cambio climático va a ser un factor que complicará los planes debido a que la meseta tibetana se está calentando rápidamente, lo que está causando el retroceso de los glaciares y alteraciones en los patrones de precipitación, lo que tiene como resultado la modificación de los caudales de los ríos durante las próximas décadas.

Todo esto significa que una infraestructura diseñada para resolver la escasez hídrica podría enfrentarse en el futuro a nuevas limitaciones derivadas de un clima cambiante.