El mejor sistema contra los incendios forestales del mundo está en Australia: por qué no se utiliza aún en Europa

Australia ha desarrollado uno de los sistemas más avanzados del mundo para prevenir incendios forestales con una eficacia demostrada, aunque trasladarlo a Europa resultará complejo por una serie de motivos.

Analizamos por qué el modelo australiano de gestión y prevención de incendios forestales es complicado de replicar en Europa.
Analizamos por qué el modelo australiano de gestión y prevención de incendios forestales es complicado de replicar en Europa.

En los últimos años, el aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas y las olas de calor han hecho que regiones tradicionalmente húmedas, como el Reino Unido o zonas de Europa y que no están acostumbradas a los incendios, también comiencen a sufrir grandes incendios.

Sin embargo, existe un país que lleva generaciones aprendiendo a convivir con este fenómeno: hablamos de Australia. Allí, los incendios forman parte del paisaje natural desde hace miles de años, obligando a desarrollar uno de los sistemas de prevención, vigilancia y comunicación más avanzados de todo el planeta.

Black Summer: un punto de inflexión en Australia

Tras los devastadores incendios del verano 2019-2020, que arrasaron más de 18 millones de hectáreas según las estimaciones de los expertos, Australia realizó una profunda revisión de los protocolos de emergencia.

Esta revisión hizo que se pase a la acción mucho antes de que se declare un incendio con una filosofía sencilla "cuanto mejor esté el ciudadano informado y cuanto menor sea la capacitad de vegetación acumulada, menor será el impacto cuando llegue un gran incendio"

En 2022, Australia implantó el Australian Fire Danger Rating System (AFDRS), un sistema unificado para todo el país que evalúa diariamente el peligro de incendio.

Para calcular el nivel de riesgo se combinan numerosos parámetro.

  • Temperatura.
  • Humedad relativa.
  • Velocidad del viento.
  • Estado de sequía del terreno.
  • Cantidad de vegetación disponible como combustible.
  • Comportamiento esperado del fuego.

En función a esta información, se establece cuatro niveles: moderado (planificar y prepararse), alto (mantenerse listo para actuar), extremo (proteger inmediatamente la vida y las propiedades) y catastrófico (abandonar cuanto antes las zonas de riesgo).

Cuando el incendio comienza, entra en funcionamiento un segundo sistema

Si finalmente es declarado un incendio, el país activa otro protocolo completamente diferente: el Australian Warning System (AWS), con tres niveles de alerta, identificados además mediante colores muy intuitivos.

Además a finales de este año 2026, Australia incorporará además AusAlert, un sistema nacional que enviará mensajes directamente a todos los teléfonos móviles situados dentro de las zonas afectadas, muy similar al conocido como EsAlert en España.

El secreto está también en provocar pequeños incendios controlados

Aunque pueda parecer contradictorio, uno de los pilares del éxito australiano consiste en provocar fuegos de forma controlada que son conocidos como quemas prescritas o quemas preventivas.

De esta manera, se elimina parte de la vegetación seca durante condiciones meteorológicas muy favorables a la propagación de fuegos, por lo que se reduce enormemente la cantidad de combustible disponible cuando llega el verano, haciendo que los grandes incendios pierdan intensidad y resulten más fáciles de controlar.

¿Por qué Europa no aplica este modelo?

A primera vista podría parecer una solución sencilla, pero trasladar parte del sistema australiano al continente europeo presenta numerosas dificultades. En primer lugar, Europa no dispone de una única autoridad encargada de gestionar los incendios: cada país posee su propia legislación, diferentes servicios de emergencia y estrategias de prevención muy distintas.

A todo esto, se le suman la alta diversidad climática y forestal inmensa, con diferencias sociales muy importantes en relación a las quemas prescritas que generan en parte de la sociedad un nivel de desconfianza grande.