Guerra en Irán: por qué el conflicto iniciado por Donald Trump podría impulsar aún más las energías renovables
Se mantiene la escalada militar en Medio Oriente, los bombardeos también afectan a las instalaciones petroleras y el precio del barril de petróleo supera los 100 dólares: la verdadera solución para la autonomía energética son las fuentes renovables.

Oriente Medio es el corazón del mercado mundial de energías fósiles. La guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán ha hecho subir el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, los niveles más altos desde 2022.
Preocupan los aspectos geopolíticos y geográficos que podrían provocar no solo un aumento de los precios, sino también una escasez física de petróleo y gas en los mercados mundiales. Aproximadamente el 20 % del petróleo mundial pasa por el estrecho de Ormuz, cerca de las costas iraníes.
A esto se suman los impactos medioambientales, ya que los bombardeos contra depósitos de combustible tienen graves consecuencias. Cuando el petróleo se encarece mucho, las alternativas energéticas se vuelven más competitivas.
El precedente: la austeridad de la crisis del petróleo de 1973
El primer gran caso de crisis energética mundial fue la crisis del petróleo de 1973. El epicentro fue, una vez más, Oriente Medio. Ese año, los países árabes de la OPEP decidieron imponer un embargo petrolero a los Estados que apoyaban a Israel durante la guerra de Yom Kippur. Los países productores de petróleo decidieron reducir la producción, aumentar drásticamente los precios y aplicar un embargo petrolero a algunos países occidentales.
¿Sabías que muchas de las normativas energéticas actuales tienen su origen en las crisis del petróleo de 1973 y 1979?
— FERRECAL (@FERRECAL_SA) March 6, 2026
El aumento del precio evidenció la dependencia energética de Europa y causó la creación de marcos regulatorios.#energía #petróleo pic.twitter.com/mvi4jyktD6
Las consecuencias fueron enormes: el precio del petróleo se cuadruplicó y muchos países occidentales entraron en recesión. En diversos países europeos se adoptaron medidas de austeridad debido a la escasez física de petróleo y derivados. Entre diciembre de 1973 y principios de 1974, en Italia se prohibió el tráfico privado algunos domingos y, en otros, se adoptó la circulación por matrículas alternas.
En aquella ocasión surgió por primera vez la conciencia sobre la dependencia energética. A raíz de la segunda crisis del petróleo de 1979, se empezó a hablar de energías alternativas y ahorro energético. Por otra parte, la segunda crisis energética de 1979 fue provocada precisamente por la revolución iraní, que desestabilizó a uno de los principales productores mundiales de petróleo. La producción cayó y el precio del petróleo volvió a duplicarse.
Las energías renovables se vuelven más rentables
La energía solar, eólica y otras fuentes renovables, incluidas las baterías de almacenamiento, llevan años experimentando una rápida caída de los costes. Sin embargo, persiste ideológicamente la idea de que las fuentes fósiles son más baratas e incluso ilimitadas. No es así, las fuentes fósiles están sujetas al pico de Hubbert y tienen unos costes externos muy elevados, especialmente en lo que respecta al cambio climático. En pocas palabras, pueden ser convenientes a corto plazo, pero no lo son a largo plazo.
Cuando el precio del petróleo y el gas aumenta, el tiempo de retorno económico de las instalaciones renovables se reduce aún más. Las empresas aceleran así las inversiones, y los gobiernos deberían impulsar su uso también para aumentar la autonomía energética.
Es exactamente lo que ocurrió tras la invasión rusa de Ucrania en 2022: la crisis energética provocó un aumento de las inversiones en energía solar y baterías, especialmente en Europa.
Las guerras aceleran la necesidad de "seguridad energética"
Desde hace tiempo se habla del concepto de autonomía energética, un concepto muy apreciado por los políticos, pero que en realidad implica aspectos geopolíticos nada desdeñables. Si la energía fósil escasea, querer obtenerla a toda costa puede implicar acciones extremas, como las guerras por la energía. Muchos países europeos, por razones geológicas, llevan tiempo sufriendo un descenso en la producción de sus yacimientos de petróleo y gas, ya que hace años que alcanzaron su pico de producción.
The Strait of Hormuz, one of the most important oil chokepoints in the world.
— Interesting World (@_fluxfeeds) March 12, 2026
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El conflicto en Medio Oriente recuerda a los gobiernos algo fundamental: depender del petróleo importado es un riesgo geopolítico y de seguridad, además de ser perjudicial para el clima y el medio ambiente. Solo las fuentes renovables, junto con la eficiencia energética, pueden proporcionar una verdadera autonomía energética.
En resumen, la transición energética no solo es conveniente por el clima, sino también, y sobre todo, por la energía. Menos petróleo significa menos vulnerabilidad geopolítica, un mejor medio ambiente, lucha contra el cambio climático y, por último, pero no menos importante, menos guerras y más paz.