Los científicos advierten que los ríos están al límite: "ya no son capaces de autolimpiarse tras eventos extremos"

Sequías, inundaciones y olas de calor están llevando a los ríos al límite de su resiliencia: un estudio reciente publicado en Nature alerta de cambios irreversibles en su capacidad de recuperación natural.

Los ríos han sido históricamente símbolos de renovación y equilibrio natural. Pero la evidencia científica apunta a que ese equilibrio está cambiando.
Los ríos han sido históricamente símbolos de renovación y equilibrio natural. Pero la evidencia científica apunta a que ese equilibrio está cambiando.

El problema no es un único evento extremo, sino la repetición continua de impactos asociados al actual cambio climáticos con sequías prolongadas, lluvias torrenciales y olas de calor intensas, eventos que suponen una presión constante sobre los ecosistemas de agua dulce.

Los investigadores describen los ríos como redes interconectadas y cualquier alteración se propaga aguas abajo, amplificando sus efectos en todo el sistema. Con esto sobre la mesa, la resiliencia natural a capacidad de volver al equilibrio, se debilita progresivamente.

Cuando el río pierde su capacidad de “limpiarse”

Uno de los mecanismos más afectados es el ciclo natural de autodepuración. En condiciones normales, los cursos fluviales pueden descomponer materia orgánica, oxigenar el agua y mantener un equilibrio ecológico; pero cuando los eventos extremos se encadenan, ese proceso se rompe.

Un ejemplo claro ocurre tras las sequías severas, ya que durante estos periodos el caudal puede reducirse o incluso interrumpirse en cabeceras de los ríos, por lo que la materia orgánica se acumula en zonas secas. Cuando el agua regresa de golpe, todo ese material es arrastrado aguas abajo.

El resultado puede ser crítico: caída del oxígeno disuelto, mortandad de peces y alteraciones en toda la cadena alimentaria.

Eventos extremos a la vez

Unos biólogos de Nueva Zelanda alertan en un estudio publicado en Nature especialmente de los llamados eventos compuestos, que combinan varios factores extremos a la vez con sequías seguidas de incendios forestales, o incendios combinados con lluvias intensas posteriores, generando de esta forma impactos mucho más graves que cada fenómeno por separado.

Este tipo de situaciones ya ha provocado colapsos ecológicos documentados, como la pérdida masiva de plancton en el río Yangtsé en 2022 o episodios de mortandad de peces en el río Klamath en Estados Unidos tras incendios y tormentas.

Ríos que superan sus límites térmicos

El calentamiento del agua es otro factor crítico con una Amazonia, por ejemplo, que combina sequías y olas de calor. En 2023 este proceso elevó las temperaturas de algunos ríos y lagos a niveles extremos con puntos donde se registraron valores superiores a 37 ºC, e incluso masas de agua que alcanzaron los 41 ºC.

Estas condiciones son incompatibles con la vida de muchas especies acuáticas, pudiendo provocar colapsos ecológicos locales. Además, los datos satelitales muestran que los ríos amazónicos se están calentando de forma sostenida, con un aumento aproximado de 0,6 ºC por década desde los años 90.

La propuesta de los investigadores: gestionar cuencas completas

Los expertos proponen un cambio de enfoque. En lugar de actuar solo sobre tramos concretos, plantean una gestión a escala de cuenca hidrográfica. Esto implica restaurar hábitat de forma amplia, mejorar la conectividad entre afluentes, proteger zonas de recarga de acuíferos y aplicar soluciones basadas en la naturaleza.

El objetivo es reforzar la resiliencia global del sistema, no solo intervenir cuando el daño ya está hecho.

Monitorización continua: una herramienta clave

Otra de las conclusiones del estudio es la necesidad de mejorar la vigilancia de los ríos y los investigadores insisten en la importancia de sistemas de monitorización de alta resolución capaces de detectar cambios en tiempo real. Esto permitiría anticipar episodios críticos en lugar de reaccionar después del daño.

También subrayan que se necesita investigación a largo plazo para entender los efectos acumulativos de estos eventos extremos, que pueden persistir durante años incluso después de que el clima vuelva a la normalidad.

Referencia de la noticia

Jonathan D. Tonkin et al, Eventos extremos y biodiversidad fluvial bajo el cambio climático, Nature Reviews Biodiversity (2026). DOI: 10.1038/s44358-026-00131-7