Hallan en Marte barro agrietado de hace 3,800 millones de años que prueba la existencia de lluvias y sequías pasadas

Curiosity encontró grietas preservadas en antiguas rocas marcianas que revelan ciclos de humedad y desecación. Su geometría nos ayudará a reconstruir ambientes pasados y saber si existieron temporadas de lluvia.

Una red de grietas observada por Curiosity ofrece una pista sobre cómo cambiaba el ambiente del antiguo Marte. Un estudio publicado en Nature describe señales de humedecimiento y desecación repetidos que ayudan a comprender mejor su historia climática.

Las observaciones se obtuvieron en Pontours, una zona que el vehículo exploró en 2021 mientras ascendía por el monte Sharp, dentro del cráter Gale. Allí, las rocas conservan estructuras que permiten investigar antiguos procesos superficiales.

Las grietas muestran una organización más o menos hexagonal que se relaciona con ciclos repetidos de humedad y secado. Justamente esos patrones permiten investigar un ambiente cambiante, en lugar de limitarse a constatar que hubo agua en algún momento de su historia.

Afirmar que el descubrimiento prueba lluvias rebasa lo observado. El agua pudo llegar o desaparecer mediante distintos procesos, y la geometría no identifica por sí sola su procedencia, solamente la alternancia de condiciones húmedas y secas en ese entorno.

La edad del cráter no equivale necesariamente a la de sus sedimentos, que pudieron acumularse después, por lo que los 3800 millones de años que se calculan a las grietas, requiere una mejor datación. Lo fundamental es que conservan información sobre procesos ocurridos en el pasado.

Cómo se interpreta una superficie agrietada

El barro pierde volumen al secarse y forma grietas, un fenómeno familiar en charcos terrestres. Si vuelve a mojarse y secarse, la red cambia. Esa comparación ofrece una explicación física que los geólogos contrastan con las formas y el contexto de las rocas.

Patrones hexagonales que sugieren que las grietas de lodo se formaron tras numerosos ciclos de humedad y sequía. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS/IRAP.
Patrones hexagonales que sugieren que las grietas de lodo se formaron tras numerosos ciclos de humedad y sequía. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS/IRAP.

Una forma aislada rara vez basta para reconstruir el panorama completo, además, importa dónde aparece, cómo se relaciona con otras capas y qué minerales la acompañan. Las interpretaciones más sólidas combinan esas pistas, porque procesos distintos pueden dejar huellas superficialmente semejantes.

La transformación de sedimentos en roca permite conservar estructuras que nacieron en una superficie blanda. Después, la erosión puede volver a exponerlas. Por eso, observar hoy un relieve seco no contradice que sus materiales se depositaran o modificaran cuando el agua intervenía en el paisaje.

Una capa aporta información local y las siguientes permiten buscar continuidades o cambios, en ese sentido, la lectura requiere evitar saltos entre lo observado directamente, el mecanismo propuesto y las condiciones generales del planeta.

Por qué interesa a la búsqueda de vida

El agua líquida es esencial para la vida que conocemos, pero su presencia no demuestra organismos. La investigación busca establecer si ofrecían condiciones favorables para determinados procesos. Una evaluación que es distinta entre encontrar una señal biológica y comprobar su procedencia.

Los ciclos de humedad y secado interesan porque modifican la concentración de sustancias disueltas. Al perder agua, ciertos compuestos quedan juntos y pueden participar en reacciones, por lo que se plantean como candidatos para formar moléculas complejas relacionadas con etapas anteriores a la vida.

Esta es una imagen detallada y anotada de tres agujeros que el rover Curiosity de la NASA perforó en roca marciana en un lugar apodado "Mary Anning" en octubre de 2020. La muestra donde el rover encontró una gran variedad de moléculas orgánicas provino de "Mary Anning 3". (Un punto cercano, apodado "Mary Anning 2", no se utilizó). NASA/JPL-Caltech/MSSS.
Esta es una imagen detallada y anotada de tres agujeros que el rover Curiosity de la NASA perforó en roca marciana en un lugar apodado "Mary Anning" en octubre de 2020. La muestra donde el rover encontró una gran variedad de moléculas orgánicas provino de "Mary Anning 3". (Un punto cercano, apodado "Mary Anning 2", no se utilizó). NASA/JPL-Caltech/MSSS.

Aun así, pasar de química interesante a organismos requiere muchos pasos que el descubrimiento no reconstruye. Las grietas registran un ambiente físico, no una genealogía biológica y su valor consiste en ampliar los lugares y procesos que merece la pena investigar al estudiar habitabilidad.

Marte conserva paisajes antiguos que permiten comparar diferentes etapas de su evolución. Por una parte tiene una atmósfera tenue y fría con un entorno superficial desértico y por otra, varios terrenos muestran presencia de agua en el pasado. Entender ambos casos, nos ayuda a evaluar cuánto tiempo pudieron mantenerse ambientes más favorables.

Las nuevas imágenes también requieren cautela

Hace un par de meses, la NASA informó de otro paisaje de texturas poligonales en Valle Grande. Curiosity había fotografiado una extensión llamativamente amplia. Es importante distinguir ese anuncio del estudio de Pontours, porque compartir formas generales no garantiza un mismo mecanismo de formación.

El equipo investiga las características y la química de esos polígonos y los procesos que pueden contribuir a estas texturas como loa cambios de temperatura, desecación y compresión de sedimentos. Las nuevas observaciones deben evaluarse antes de atribuirlas automáticamente a antiguos charcos o lluvias.

El origen sigue bajo estudio y se toman con cautela las nuevas observaciones para poder entender las imágenes sin convertirlas en una conclusión terminada. La extensión del paisaje lo vuelve llamativo, pero no resuelve por sí sola su historia.

Pontours sigue siendo la evidencia de ciclos húmedos y secos en el antiguo Marte y las futuras comparaciones permitirán precisar su alcance y relación con otros terrenos. Un trabajo que ofrece una reconstrucción sutil sin confirmar lluvias o vida marciana... ¿O no?

Referencia de la noticia

W. Rapin, G. Dromart, B. C. Clark, J. Schieber, E. S. Kite, L. C. Kah, L. M. Thompson, O. Gasnault, J. Lasue, P.-Y. Meslin, P. J. Gasda & N. L. Lanza. (2023). Sustained wet–dry cycling on early Mars.