La exploración de la Luna amenaza pistas congeladas que podrían explicar el origen de la vida
Un nuevo estudio sugiere que los gases de escape de los módulos de aterrizaje lunares podrían propagarse por la Luna, lo que genera preocupación de que futuras misiones alteren indicios congelados preservados durante miles de millones de años en los polos.

La próxima era de la exploración espacial plantea nuevas interrogantes sobre lo que los seres humanos podrían dejar tras de sí. Los científicos investigan si los gases de escape de las naves espaciales podrían dejar rastros químicos en la superficie lunar, incluso en zonas que han permanecido heladas durante miles de millones de años.
Los cráteres lunares en sombra podrían albergar pistas ancestrales
Algunas de las pistas más importantes de la Luna sobre los inicios de la vida podrían ocultarse cerca de sus polos. Estos cráteres nunca reciben luz solar. Los científicos los denominan «regiones permanentemente en sombra» y, debido a sus temperaturas extremadamente bajas, el hielo puede permanecer atrapado en ellas durante miles de millones de años.
Los científicos creen que esos depósitos de hielo podrían contener rastros de moléculas orgánicas depositadas hace mucho tiempo por cometas y asteroides. Estas moléculas podrían aportar información valiosa sobre la química existente antes de que surgiera la vida en la Tierra.

Esto convierte a la Luna en un archivo excepcional. La superficie terrestre ha sido alterada por el clima, los océanos, los volcanes y el movimiento de las placas tectónicas, mientras que algunas zonas de la Luna han permanecido prácticamente inalteradas.
Cómo podrían desplazarse los gases de escape
En el estudio, publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Planets, los investigadores se centraron principalmente en el metano, un gas que pueden liberar los motores de las naves espaciales durante el aterrizaje. Utilizaron modelos informáticos para analizar cómo se desplazaría el metano emitido por un módulo de aterrizaje situado cerca del polo sur lunar tras tocar suelo.
Las simulaciones revelaron que el metano podría propagarse rápidamente y llegar al polo norte lunar en menos de dos días lunares. En un plazo de siete días lunares —equivalentes a unos siete meses terrestres—, más de la mitad del metano quedaría atrapado en las frías regiones polares.
Dado que la Luna carece prácticamente de atmósfera, las moléculas de metano pueden rebotar de un punto a otro de la superficie lunar impulsadas por la gravedad, ganando energía gracias a la luz solar y perdiendo velocidad debido a las bajas temperaturas.
Según Francisca Paiva, autora principal del estudio y física del Instituto Superior Técnico, los resultados sugieren que tal vez no exista ningún lugar totalmente «seguro» para aterrizar en la Luna, ya que las moléculas de metano procedentes de los gases de escape pueden extenderse por toda la superficie lunar.
Protegiendo la futura ciencia lunar
Los investigadores subrayan que la contaminación no es necesariamente inevitable. Paiva señaló que elegir lugares de aterrizaje más fríos podría ayudar a limitar la propagación de las moléculas de los gases de escape.
El equipo afirma que es necesario contrastar las simulaciones informáticas mediante modelos adicionales y mediciones reales durante futuras misiones lunares.
Referencia de la noticia
Francisca S. Paiva, Silvio Sinibaldi. (2025). Future moon landings could wipe out clues to how life began on Earth.