Pronóstico de tormenta solar para este miércoles, 4 de febrero
Una llamarada solar X8.1 en la Región 4366, mantiene activo el clima espacial. Se prevén posibles Eyecciones de Masa Coronal el 4 de febrero con efectos indirectos en la Tierra.

Al igual que con la atmósfera terrestre, cuando se forma un sistema de tormentas, en la superficie del Sol ocurre algo similar cuando aparecen regiones inestables que son capaces de liberar enormes cantidades de energía.
Esta liberación de energía hacia el sistema solar se conoce como clima espacial y, durante los primeros días de febrero de 2026, ha mostrado un escenario altamente activo con un grupo de manchas solares que ha evolucionado rápidamente.
En este caso, la protagonista es la Región Activa 4366, la cual desde el domingo 1 de febrero registró una llamarada solar de clase X1.0, un evento que marca un nivel alto dentro de la escala de erupciones solares.
A lo largo del domingo 1 y lunes 2 de febrero, esta región ha continuado produciendo llamaradas de clases M y X, lo que indica que el sistema sigue activo. Por lo que es posible que las consecuencias en la Tierra se manifiesten con tormentas geomagnéticas par el miércoles 4.

Estas llamaradas se producen cuando los campos magnéticos del Sol se reorganizan de forma violenta y liberan grandes cantidades de energía en cuestión de minutos. Desde el punto de vista del clima espacial, una llamarada de este tipo puede generar efectos inmediatos en su entorno.
Llamaradas fuertes y material solar en movimiento
La situación se volvió más relevante el lunes 2 de febrero, cuando la región produjo una llamarada X8.1, considerablemente más potente que la registrada el día anterior. Este tipo de evento entra en la categoría de llamaradas fuertes y suele asociarse con efectos más amplios en el entorno espacial cercano a nuestro planeta.
En este caso, los modelos de propagación indican que el material expulsado, conocido como eyección de masa coronal, no impactará directamente a la Tierra, pero sí pasará relativamente cerca, principalmente hacia el norte y el este, alrededor del 5 de febrero.
Estas eyecciones consisten en enormes nubes de plasma y campos magnéticos que viajan a millones de kilómetros por hora. Cuando interactúan con el campo magnético terrestre, produciendo perturbaciones conocidas como tormentas geomagnéticas, cuya intensidad depende de la dirección y velocidad del material solar.
Los especialistas esperan impactos indirectos, más sutiles pero detectables ya que la persistencia de llamaradas posteriores sugiere que la región aún no ha liberado toda su energía y existe la posibilidad de nuevos eventos durante los próximos días.
¿Existe peligro para la Tierra?
Generalmente este tipo de eventos pasa desapercibido, sin embargo, sus efectos pueden afectan la tecnología. Durante episodios de alta actividad solar, se experimentan interferencias en las comunicaciones de radio, especialmente en frecuencias altas utilizadas por aviación y navegación marítima.
RGN 4366 has become a complex sunspot group, however, despite producing solar flares from R1-R3 (Minor-Strong), there has been no clear evidence of any CMEs yet. This region will be the one to watch as the week continues. Stay space weather aware at https://t.co/TV7Yw6Lq1Y pic.twitter.com/2d3UmjYIg6
— NOAA Space Weather Prediction Center (@NWSSWPC) February 1, 2026
También pueden presentarse pequeñas alteraciones en sistemas de GPS, y satélites en órbita, ya que la atmósfera superior puede expandirse ligeramente durante estos eventos. En latitudes altas, existe incluso la posibilidad de observar auroras más intensas o en regiones poco habituales.
Es importante subrayar que este pronóstico no indica una situación peligrosa para la población en general. Más bien, se trata de un escenario activo, que requiere monitoreo continuo por parte de agencias especializadas, para así, poder anticipar efectos y tomar medidas preventivas en sectores sensibles.
Aún con esta actividad solar elevada no se prevén impactos severos en la magnetosfera terrestre. La buena noticia es que: la región es tan grande que, incluso, a simple vista, se puede apreciar el conjunto de manchas, eso sí, siempre utilizando filtros o visores certificados.