Una nueva hipótesis sugiere que la materia oscura está compuesta por diferentes tipos de partículas

Un artículo publicado en la revista Journal of Cosmology and Astroparticle Physics sugiere que la materia oscura podría ser más diversa de lo que se pensaba.

Un nuevo estudio sugiere que la materia oscura podría estar compuesta por múltiples componentes que se comportan de manera diferente en las galaxias enanas. Crédito: ESA
Un nuevo estudio sugiere que la materia oscura podría estar compuesta por múltiples componentes que se comportan de manera diferente en las galaxias enanas. Crédito: ESA

La naturaleza de la materia oscura es uno de los principales problemas abiertos en cosmología, ya que no se observa directamente solo a través de sus efectos gravitacionales. La evidencia incluye las curvas de rotación de las galaxias, la dinámica de los cúmulos estelares y los patrones en la radiación cósmica de fondo de microondas. Sin embargo, su naturaleza microscópica sigue siendo desconocida, puesto que no interactúa con la radiación electromagnética. Esto impide su detección directa mediante instrumentos tradicionales, lo que hace que su observación dependa de métodos indirectos.

Uno de los modelos más exitosos es el de materia oscura fría (CDM), que supone que la materia oscura está compuesta de partículas masivas no relativistas. El modelo CDM es consistente con observaciones a gran escala, como la distribución de galaxias y los datos de radiación cósmica de fondo de microondas medidos por misiones como Planck. Además, las simulaciones numéricas basadas en este modelo reproducen con éxito la estructura filamentosa del universo.

A pesar del éxito del modelo CDM, existen algunas discrepancias a escalas menores, como la distribución de la materia en galaxias enanas, lo que sugiere posibles limitaciones. Por lo tanto, un nuevo estudio publicado en el Journal of Cosmology and Astroparticle Physics propone que la materia oscura no está compuesta por un solo tipo de partícula. El modelo considera múltiples componentes con propiedades distintas, cuyo comportamiento puede variar según el entorno cosmológico.

Materia oscura fría

La materia oscura fría (CDM) es un modelo en el que la materia oscura está compuesta por partículas masivas que se mueven a velocidades no relativistas, es decir, mucho más lentas que la velocidad de la luz. Estas partículas interactúan principalmente a través de la gravedad, sin emitir ni absorber radiación electromagnética. Esta característica permite que pequeñas fluctuaciones de densidad crezcan con el tiempo. La dinámica favorece la preservación de estructuras a múltiples escalas, reproduciendo patrones observados en la distribución de la materia en el universo.

La idea es que las fluctuaciones de densidad en el universo primitivo fueron las responsables de la creación de halos de materia oscura que iniciaron el proceso de formación galáctica.

Las principales observables asociadas al modelo CDM incluyen las curvas de rotación de las galaxias, el efecto de lente gravitacional y las anisotropías en la radiación cósmica de fondo de microondas. Además, las simulaciones cosmológicas basadas en este modelo reproducen con éxito la formación de la red cósmica de filamentos y vacíos. A pesar de algunas discrepancias a escalas menores, el modelo sigue siendo el más aceptado debido a su capacidad para explicar la mayoría de los datos observacionales.

Partículas de materia oscura

En diversos modelos de materia oscura, se asume que está compuesta de partículas que pueden aniquilarse entre sí al colisionar, liberando radiación de alta energía, como los rayos gamma. Este proceso de aniquilación es una de las principales formas indirectas de detectarla, ya que la materia oscura no emite luz directamente. Observatorios como Fermi han identificado un exceso de emisión gamma proveniente de regiones densas, como el centro de la Vía Láctea.

Los modelos de aniquilación de materia oscura predicen distintos regímenes que dependen de la sección transversal y la velocidad de las partículas. En escenarios más sencillos, la tasa de aniquilación es constante, lo que implica que deberían detectarse señales similares en otros sistemas ricos en materia oscura, como las galaxias enanas. Por otro lado, en modelos donde la aniquilación depende de la velocidad, las bajas velocidades de las partículas en los halos galácticos hacen que el proceso sea extremadamente raro, lo que explica la ausencia de señales en las galaxias enanas.

Nueva hipótesis

Una nueva hipótesis propone que la materia oscura está compuesta por más de un tipo de partícula, en lugar de un único componente. En este escenario, la aniquilación no ocurre entre partículas idénticas, sino entre dos componentes distintos que necesitan interactuar entre sí. Esto introduce una dependencia adicional relacionada con la abundancia relativa de cada tipo de partícula en diferentes entornos. Incluso si la probabilidad de aniquilación es constante, la tasa efectiva de eventos depende entonces de la probabilidad de encuentro entre estas dos poblaciones.

Como resultado, las regiones con proporciones similares entre los componentes tenderían a exhibir señales más intensas. Esta estructura ayuda a explicar las diferencias observacionales entre sistemas como la Vía Láctea y las galaxias enanas. En galaxias más grandes, donde ambos tipos de partículas pueden existir en proporciones iguales, la tasa de aniquilación sería mayor, produciendo señales como un exceso de rayos gamma. Por otro lado, en las galaxias enanas, una posible diferencia en la abundancia reduciría la probabilidad y daría como resultado una emisión más débil, en consonancia con las observaciones actuales.

¿Por qué es tan difícil comprender la materia oscura?

La naturaleza de la materia oscura aún no se explica con los modelos físicos existentes y sigue siendo uno de los mayores misterios. Modelos como el CDM reproducen con éxito algunas observaciones. Sin embargo, algunos intentos de detección indirecta, como la búsqueda de señales de aniquilación en rayos gamma, presentan dificultades para concordar con la teoría. Por lo tanto, la ausencia de observación directa dificulta la validación de cualquier modelo específico.

Además, las nuevas propuestas teóricas, como la posibilidad de múltiples componentes, incrementan aún más la complejidad del problema. Estos modelos introducen dependencias ambientales y parámetros adicionales, lo que hace que las predicciones sean más flexibles. Las diferencias observacionales entre sistemas como la Vía Láctea y las galaxias enanas pueden interpretarse de diversas maneras, sin que exista una única solución evidente. Asimismo, las limitaciones instrumentales y las incertidumbres astrofísicas contribuyen a este misterio.

Referencia de la noticia

Berlin et al. 2026 dSph-obic dark matter Journal of Cosmology and Astroparticle Physics