Descubren una fábrica natural de nubes en el Ártico: qué podría significar esto para el cambio climático
Un proceso ártico recién descubierto puede multiplicar las partículas de siembra de nubes en cuestión de horas, revelando una pieza faltante que podría mejorar las predicciones sobre cómo responderá al cambio climático futuro esta región que se calienta rápidamente.

Un estudio de la Universidad de Birmingham ha revelado un proceso natural que podría aumentar la cantidad de partículas formadoras de nubes en el Ártico. El descubrimiento pone de relieve la intensa actividad que puede desarrollarse en la atmósfera de la región, aparentemente tranquila. Asimismo, podría ofrecer a los científicos una visión más clara de las fuerzas que moldean las nubes árticas.
Un aumento repentino en el borde del hielo
Un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Birmingham recopiló mediciones cerca de Groenlandia y en el estrecho de Davis durante una expedición realizada en 2022 a bordo del buque de investigación Royal Research Ship Discovery. Los cambios más significativos se observaron en la estrecha franja donde el hielo marino en fusión entra en contacto con las aguas abiertas.
Los investigadores detectaron la formación de nuevas partículas en más del 80 % de los días soleados, lo que sugiere que este fenómeno ocurre con regularidad en la zona. En ocasiones, la cantidad de partículas que facilitan la formación de gotas de nube llegó a multiplicarse por 50 en el transcurso de un solo día.
Esta zona fronteriza activa también es rica en algas marinas, las cuales aportan parte de los componentes químicos que impulsan estos aumentos repentinos.
La luz solar impulsa una fábrica natural de partículas
La reacción en cadena comienza con sustancias liberadas por el océano, el hielo marino, las costas cercanas y los organismos vivos. Entre estas sustancias se incluyen el yodo, gases que contienen azufre procedentes de plantas y algas marinas y otros compuestos orgánicos naturales. Posteriormente, la luz solar transforma dicha mezcla, generando nuevas partículas en el aire.

El equipo también identificó un grupo de compuestos que contienen yodo y oxígeno, cuya existencia se desconocía hasta ahora. Estas moléculas parecen ayudar a que las partículas más pequeñas crezcan lo suficiente como para influir en las nubes.
Las observaciones aportan la primera evidencia en condiciones reales de un mecanismo de formación de partículas que, hasta ahora, solo se había demostrado en experimentos de laboratorio.
Por qué este descubrimiento es importante para el cambio climático
Las nubes ejercen una influencia compleja en las temperaturas del Ártico, ya que determinan cuánta energía se refleja o se retiene cerca de la superficie. Durante la época más cálida del año, unas nubes más densas o numerosas podrían ayudar a enfriar las aguas abiertas al bloquear la luz solar, pero también podrían atrapar el calor y acelerar la pérdida de hielo.
A medida que el hielo marino retrocede, la zona del borde del hielo se amplía, lo que podría dar más espacio para que este proceso tenga lugar. Los modelos climáticos actuales no tienen en cuenta este mecanismo, por lo que su posible influencia queda fuera de las proyecciones para el Ártico.
Los investigadores planean ahora incorporar este factor a los modelos y evaluar en qué medida podría modificar las estimaciones futuras para una región que se calienta a una velocidad más de tres veces superior a la media mundial.
Referencia de la noticia
University of Birmingham. Scientists discover a natural Arctic cloud factory missing from climate models.