El escudo térmico del planeta: así sobrevive un bosque antiguo a las sequías extremas frente a los árboles nuevos

Los bosques naturales esconden un mecanismo que les permite resistir mejor las olas de calor y las sequías extremas. Un nuevo estudio revela por qué son más resistentes que las plantaciones nuevas.

Cada es más evidente que los bosques son una barrera frente al calor extremo.
Cada es más evidente que los bosques son una barrera frente al calor extremo.

La acción de plantar árboles se ha convertido en una de las principales estrategias para combatir el cambio climático. Sin embargo, no todos los bosques responden de la misma manera a las temperaturas extremas.

Algunas plantaciones sufren un rápido deterioro durante las olas de calor, pero hay otras especies como los bosques naturales que parecen contar con un auténtico "escudo térmico" capaz de amortiguar los efectos de la sequía y el calor.

Es lo que evidencia una investigación liderada por científicos de la Academia China de Ciencias, publicada en la revista Water Resources Reserch, que ha demostrado mediante el estudio de la ola de calor que afectó a la cuenca del río Yangse, que los bosques maduros poseen una resistencia muy superior frente a este tipo de episodios extremos.

El verano de 2022 puso a prueba a los bosques

En los meses estivales del pasado 2022, varias zonas del centro de China sufrieron una combinación excepcional de altas temperaturas y ausencia de precipitaciones, representando uno de los mayores desafíos para cualquier ecosistema forestal.

Las imágenes áreas con determinadas configuraciones de calor proporcionan mucha información de carácter ambiental.
Las imágenes áreas con determinadas configuraciones de calor proporcionan mucha información de carácter ambiental.

Durante este episodio, los investigadores recurrieron a imágenes de satélite de alta resolución mediante indicadores como el kNDVI, que mide la actividad de la vegetación, y la Productividad Primaria Bruta (GPP), que estima la cantidad de carbono capturado mediante la fotosíntesis, por lo que pudieron seguir prácticamente en tiempo real el estado fisiológico de millones de árboles.

Tras el estudio las conclusiones fueron claras: los bosques naturales mantuvieron durante más tiempo su capacidad fotosintética, mientras que las plantaciones forestales experimentaron una caída mucho más acusada.

Las copas de los arboles son la clave

No solo hablamos de un árbol viejo o un árbol más joven, sino que un bosque antiguo funciona como un ecosistema extremadamente complejo, donde cada elemento contribuye a proteger al conjunto. Todo esto provoca un microclima que ayuda a la conservación de la humedad, incluso durante largos periodos secos.

También hay que poner el foco en las raíces de los árboles, porque las diferentes raíces se entrelazan con enormes redes de hongos micorrícicos, creando una especie de infraestructura natural que distribuye agua y nutrientes.

Además, la elevada acumulación de materia orgánica en el suelo de los bosques maduros actúa como una enorme esponja capaz de retener agua durante mucho más tiempo.

¿Por qué las plantaciones se recuperan antes?

Aunque las plantaciones sufren un impacto mayor durante las olas de calor, una vez que se retiran esos episodios recuperan antes su actividad fotosintética con una explicación que reside en el tipo de árbol que se suele utilizar en los proyectos de reforestación.

Muchas plantaciones están formadas por especies de crecimiento rápido, seleccionadas precisamente para producir biomasa en poco tiempo y con un metabolismo que responde con mayor rapidez cuando vuelve el agua, permitiendo una recuperación más veloz. Sin embargo, esa rapidez tiene un precio, la vulnerabilidad.

La reforestación del futuro deberá ser diferente

El trabajo también lanza un mensaje importante para las políticas de restauración forestal. Durante muchos años, la mayoría de programas de reforestación han apostado por grandes plantaciones de una sola especie debido a su bajo coste y rápido crecimiento, pero este nuevo estudio demuestra que esa estratégica puede resultar insuficiente frente a un clima cada vez más extremo.

Los investigadores defienden restaurar bosques con mayor diversidad de especies, distintas profundidades de raíces y estructuras más complejas que imiten el funcionamiento de los ecosistemas naturales.

Porque, frente al cambio climático, los bosques antiguos no solo representan un patrimonio natural, sino que constituyen uno de los mejores escudos térmicos que posee la Tierra.

Referencia de la noticia

Su, Y., Wang, W., & Zhao, W.. (2026). Higher Vulnerability But Faster Recovery in Planted Than Natural. Water Resources Research, 62(7). Forests During the 2022 Compound Drought–Heatwave in China's Yangtze River Basin..