El puma que se reorganizó por los pingüinos: qué revela sobre restaurar la naturaleza

En el Parque Nacional Monte León, en Santa Cruz, los pumas volvieron después de décadas de persecución y encontraron una presa nueva: el pingüino de Magallanes.

La alta concentración de pingüinos de Magallanes en el Parque Nacional Monte León, en Argentina, ha alterado las estructuras sociales tradicionales de los pumas, según un estudio reciente dirigido por ecólogos de la Universidad de California, Berkeley. Fotografía de Gonzalo Ignazi / UC Berkeley..
La alta concentración de pingüinos de Magallanes en el Parque Nacional Monte León, en Argentina, ha alterado las estructuras sociales tradicionales de los pumas, según un estudio reciente dirigido por ecólogos de la Universidad de California, Berkeley. Fotografía de Gonzalo Ignazi / UC Berkeley..


Con la primavera, los pingüinos de Magallanes regresan a la costa patagónica para reproducirse. En Monte León esa llegada tiene un espectador muy atento. Según la Universidad de California en Berkeley, en el pico de la temporada reproductiva el parque alberga unos 80.000 pingüinos adultos, más de 40.000 parejas, además de sus crías. Y a pocos metros, los pumas esperan.

La abundancia estacional de pingüinos no solo cambió la dieta de los pumas de Monte León: también modificó cómo usan el territorio, cuánto se encuentran entre ellos y su relación con el resto del ecosistema.

La escena es el resultado de una historia larga. Durante los siglos XIX y XX, con la expansión de la ganadería ovina en la Patagonia, los pumas fueron cazados y envenenados para reducir los conflictos con los productores. En su ausencia, los pingüinos, que históricamente anidaban en islas frente a la costa argentina, empezaron a ocupar el continente. Cuando en 2004 se creó el parque nacional sobre antiguas estancias y la caza terminó, los felinos regresaron, como relata National Geographic. Lo que encontraron fue un vecindario distinto al que habían dejado.

Lo sorprendente no es que un depredador aproveche una presa abundante y fácil. Lo inesperado es lo que eso provocó en su comportamiento. El estudio, publicado en diciembre de 2025 en Proceedings of the Royal Society B por investigadores de Berkeley, el CONICET, la Universidad Nacional del Comahue y la Fundación Rewilding Argentina, muestra que los pingüinos reorganizaron el uso del espacio y la vida social de un animal considerado solitario.

De cazadores solitarios a vecinos tolerantes

Para entender el fenómeno, el equipo liderado por el ecólogo Mitchell Serota colocó collares GPS a 14 pumas adultos entre septiembre de 2019 y diciembre de 2023, nueve hembras y cinco machos. Combinaron esos datos con una red de cámaras trampa para estimar cuántos pumas había y separaron a los individuos según cazaran o no pingüinos.

Los resultados fueron claros. De acuerdo con Berkeley, los pumas que cazan pingüinos se concentran alrededor de la colonia durante la temporada reproductiva, que va de octubre a abril, y vuelven una y otra vez a los mismos sitios de caza. Cuando las aves se van, esos mismos pumas cambian por completo y recorren áreas mucho más amplias en busca de alimento. Uno de los ejemplares monitoreados llegó a viajar decenas de kilómetros fuera del parque para visitar otra colonia de pingüinos.

El cambio más llamativo es social. Los pumas suelen interactuar entre sí solo para reproducirse, pero los que cazan pingüinos tuvieron casi cinco veces más probabilidades de encontrarse con otros pumas a menos de un kilómetro de la colonia. Emiliano Donadio, director científico de Rewilding Argentina y coautor del trabajo, lo explicó a National Geographic: cuando el alimento es abundante y concentrado, no hace falta defenderlo. Serota propone una imagen conocida: los osos pardos que comparten un mismo río durante la migración del salmón, aquí reemplazados por pumas y pingüinos.

A esto se suma un dato poco común. Los investigadores estiman que en Monte León hay algo más de 13 pumas cada 100 km², más del doble de la mayor densidad documentada hasta ahora en el mundo para la especie. Serota aclara que esa densidad alta se mantiene todo el año, sostenida también por la abundancia de guanacos y la ausencia de caza humana.

Lo que el caso enseña sobre restaurar ecosistemas

La expectativa inicial era otra. Según Berkeley, se esperaba que la recuperación del puma restableciera la relación clásica entre el felino y el guanaco, su presa tradicional en la región. Pero el ecosistema al que volvieron ya no era el mismo. Mientras los pingüinos están disponibles, los guanacos reciben un respiro estacional de la depredación y, al mismo tiempo, aparece un vínculo entre el océano y la tierra: cuando los pumas consumen pingüinos incorporan nutrientes de origen marino que luego regresan al suelo a través de los restos de sus presas.

Ubicación de la cuadrícula de cámaras trampa en el Parque Nacional Monte León (polígono con borde blanco), provincia de Santa Cruz, Argentina, junio de 2020 – diciembre de 2022. El área resaltada en amarillo en el mapa inserto indica la ubicación de la única colonia de pingüinos del parque. Las fotografías de las cámaras trampa muestran interacciones entre pumas y pingüinos dentro de la colonia. Imagen: Proceedings B
Ubicación de la cuadrícula de cámaras trampa en el Parque Nacional Monte León (polígono con borde blanco), provincia de Santa Cruz, Argentina, junio de 2020 – diciembre de 2022. El área resaltada en amarillo en el mapa inserto indica la ubicación de la única colonia de pingüinos del parque. Las fotografías de las cámaras trampa muestran interacciones entre pumas y pingüinos dentro de la colonia. Imagen: Proceedings B

La pregunta es qué significa esta nueva presión para los propios pingüinos. Un trabajo publicado este año en el Journal for Nature Conservation, liderado por Melisa Lera, documentó que entre 2007 y 2010 los pumas mataron 7.087 pingüinos adultos en el parque y modeló distintos escenarios para evaluar el futuro de la colonia. Sin embargo, Donadio indicó a National Geographic que los censos sugieren que la población se mantuvo estable o incluso creció desde la creación del parque. Por eso, los investigadores trabajan junto con la administración de Monte León en modelos de población que permitan anticipar cómo puede evolucionar esta convivencia.

El caso derriba una idea cómoda: que alcanza con proteger un territorio para que la naturaleza vuelva a ser la de antes. Restaurar no es rebobinar. Los pumas regresaron a un paisaje transformado y encontraron nuevas presas, nuevas concentraciones de alimento y nuevas relaciones ecológicas. Monte León funciona así como un laboratorio natural para entender qué puede ocurrir a medida que los grandes depredadores recuperan terreno en la Patagonia.

Referencia de la noticia

Mitchell W. Serota, Thomas Connor, Wenjing Xu, Pablo A. E. Alarcón, Emiliano Donadio, Arthur D. Middleton. (2025). A marine subsidy reshapes the ecology of a large terrestrial carnivore.