¿Qué ocurre en el cerebro cuando imaginamos algo? La ciencia lo explica
Un nuevo estudio revela que la imaginación no es ilimitada, sino que está profundamente ligada a la visión y a los mecanismos cerebrales que utilizamos para interpretar el mundo real.

Durante siglos, la imaginación se ha considerado una capacidad casi ilimitada del cerebro humano, una herramienta creativa capaz de trascender la realidad.
Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista Science pone en tela de juicio esta idea al demostrar que la imaginación está profundamente arraigada en los mismos mecanismos biológicos que utilizamos para percibir el mundo.
Un código común entre ver e imaginar
La investigación revela que la imaginación visual no es un proceso independiente, sino más bien una especie de "reutilización" del sistema visual.
Cuando observamos un objeto, se activan determinadas neuronas para codificar sus características. Sorprendentemente, al imaginar ese mismo objeto más tarde, el cerebro reactiva parte de esas mismas neuronas, utilizando un código neuronal similar.
Esto sugiere que la imaginación no crea imágenes de la nada, sino que reconstruye experiencias visuales pasadas basándose en patrones ya almacenados en el cerebro.
Este "código compartido" se ha observado en una región denominada giro fusiforme, esencial para el procesamiento visual de alto nivel, como el reconocimiento de rostros y objetos.
¿Por qué la imaginación parece real, pero no lo es?
Una de las cuestiones más intrigantes es por qué las imágenes mentales pueden parecer tan vívidas.
La respuesta radica precisamente en esta superposición neuronal: al reutilizar los mismos circuitos de la visión, el cerebro crea experiencias internas que se asemejan a la percepción real.
Sin embargo, existe una diferencia crucial. Durante la visión real, la actividad neuronal es más intensa y completa. En cambio, en la imaginación, solo se activa una parte de esas neuronas, lo que da lugar a una versión menos detallada y más "difusa" de la imagen.
Es esta diferencia de intensidad la que permite al cerebro distinguir entre lo que es real y lo que es imaginado. Cuando este mecanismo falla, como ocurre en ciertos trastornos psiquiátricos, las imágenes mentales pueden volverse intrusivas y difíciles de separar de la realidad.
El papel de la memoria y los límites de la imaginación
El estudio también sugiere que la imaginación está limitada por lo que ya hemos visto o experimentado. Dado que depende de la reactivación de patrones existentes, no somos capaces de imaginar algo que esté completamente desvinculado de nuestra experiencia visual previa.

Incluso creemos estar creando algo totalmente nuevo, el cerebro, en realidad, está combinando y reorganizando elementos que ya tiene almacenados. Esto impone un límite biológico a la creatividad: es poderosa, pero no infinita.
Implicaciones para la salud y la tecnología
Además de ampliar nuestros conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro, estos descubrimientos tienen importantes implicaciones prácticas.
Al comprender cómo genera el cerebro las imágenes mentales, los investigadores creen que será posible desarrollar nuevos enfoques para tratar enfermedades como el trastorno por estrés postraumático (TEPT) o el trastorno obsesivo-compulsivo, en los que las imágenes mentales vívidas desempeñan un papel fundamental.
Además, el uso de la inteligencia artificial fue esencial en este estudio. Los científicos lograron traducir la actividad neuronal en representaciones visuales e incluso predecir lo que una persona estaba imaginando basándose en esos patrones. Esto abre las puertas a futuras tecnologías capaces de interpretar o incluso reconstruir imágenes mentales.