Moringa y microplásticos: la semilla que puede potenciar la purificación del agua
El estudio indica, que un extracto salino de semillas de moringa puede eliminar microplásticos con eficiencia comparable a la del sulfato de aluminio. Descubre cómo funciona, por qué no es una solución para hacer en casa.

Los microplásticos se han convertido en sinónimo de una molestia moderna: se encuentran en océanos y ríos y, cada vez con mayor frecuencia, surgen en la conversación siempre que se aborda el tema del agua potable.
Esta semana, un estudio realizado por el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Unesp (ICT-Unesp), en São José dos Campos, captó la atención al demostrar que un extracto salino derivado de las semillas de moringa puede ayudar a eliminar los microplásticos, con un rendimiento comparable al del sulfato de aluminio, un coagulante común utilizado en las plantas de tratamiento de agua.
La noticia despierta interés porque involucra a una planta familiar para muchos aficionados a la jardinería y para los habitantes de regiones tropicales; sin embargo, la conclusión fundamental es algo totalmente distinto: no existe tal cosa como un "truco casero" para este problema.
¿Qué hace la moringa?
En su estudio, los investigadores probaron microplásticos de PVC "envejecidos" en agua de baja turbidez —simulando condiciones de tratamiento del mundo real— y compararon dos enfoques distintos: la filtración directa (que incluye una etapa de floculación) y la filtración en línea (sin floculación).
La moringa no "disuelve" los microplásticos; más bien, ayuda a aglomerar las partículas y a neutralizar sus cargas eléctricas, facilitando así que estos fragmentos queden atrapados en el filtro en lugar de atravesarlo directamente.

Su punto fuerte reside en las cifras. En condiciones optimizadas, los recuentos microscópicos confirmaron reducciones muy elevadas —y prácticamente equivalentes— logradas tanto por el extracto de moringa como por el coagulante tradicional, a un pH cercano a 6 y utilizando dosis diferentes para cada producto.
Esto sugiere que la semilla puede servir como una alternativa técnica viable durante etapas específicas del proceso de tratamiento, particularmente cuando el objetivo es "capturar" partículas difíciles de eliminar.
Dónde puede ayudar... y dónde no
Un resultado de particular interés para quienes operan sistemas en el mundo real es el "margen de maniobra". La moringa mantuvo un rendimiento constante a lo largo de un rango de pH más amplio, mientras que el coagulante a base de aluminio resultó ser más eficiente dentro de un rango más estrecho y perdió eficacia a niveles de pH más elevados.
En las regiones tropicales, donde la calidad del agua fluctúa debido a las fuertes lluvias, las sequías y las variaciones en el contenido de materia orgánica, esta flexibilidad puede marcar una diferencia significativa en las operaciones diarias de tratamiento.
Para resumir este concepto sin exageraciones, podría plantearse de la siguiente manera:
- Podría ser útil para las plantas de tratamiento que buscan alternativas más sostenibles para partes específicas de su proceso.
- Podría resultar atractivo para los sistemas que gestionan aguas de baja turbidez, donde la simplificación de las etapas de tratamiento puede reducir los costos y el consumo de energía.
- Podría abrir puertas a la investigación aplicada en los sectores de abastecimiento de agua y riego, particularmente en regiones donde la calidad del agua varía significativamente a lo largo del año.
- No significa simplemente "arrojar semillas al agua y dar por terminado el trabajo".
- No elimina la necesidad de filtración, control de dosificación o evaluaciones de seguridad.
Seguridad hídrica y tecnología limpia
Como ocurre con cualquier solución del mundo real, existen contrapartidas. El estudio observó que aumentar la dosis de extracto de moringa puede provocar niveles elevados de carbono orgánico disuelto, dado que parte de la materia orgánica de la propia semilla permanece dentro del sistema.
Al mismo tiempo, sin embargo, también se registró una marcada reducción en un indicador vinculado a la materia orgánica aromática, lo que sugiere una eliminación eficiente de fracciones que, de otro modo, podrían interferir en las etapas posteriores del tratamiento, como la desinfección.
La implicación más interesante reside en el ámbito de la "ingeniería de lo posible": si la filtración en línea ofrece un rendimiento idéntico al de la filtración directa bajo las condiciones ensayadas, se abre la puerta a simplificar las plantas de tratamiento y a reducir los procesos de alto consumo energético, sin sacrificar la eficiencia de eliminación.
De cara al futuro, la pregunta ya no es "¿funciona o no?", sino más bien: "¿para qué fuentes de agua del mundo real —y con qué costes y controles— se convierte esta en una tecnología fiable?". Si se halla la respuesta, el árbol de moringa podría dejar de ser una mera planta útil para pasar a formar parte de una estrategia más amplia en favor de la seguridad hídrica.
Referencia de la noticia
Removal of Microplastics from Drinking Water by Moringa oleifera Seed: Comparative Performance with Alum in Direct and in-Line Filtration Systems. 19 de Janeiro, 2026. Batista, G., et al.