Desde los pioneros del espacio hasta los colosos terrestres más recientes, los telescopios modernos han revolucionado nuestra visión del cosmos, revelando galaxias primitivas, mundos lejanos y los orígenes del Universo.
Desde los pioneros del espacio hasta los colosos terrestres más recientes, los telescopios modernos han revolucionado nuestra visión del cosmos, revelando galaxias primitivas, mundos lejanos y los orígenes del Universo.
Nuestro Sol, que hoy sostiene la vida en la Tierra, también tiene un final previsto dentro de unos 5000 millones de años: su evolución lo convertirá en una estrella moribunda.
La ciencia tiene una teoría tan aterradora como reveladora, quizá no hemos encontrado extraterrestres porque todas las civilizaciones avanzadas se autodestruyen antes de lograr expandirse. ¿Será ese nuestro destino?
La Vía Láctea y Andrómeda chocarán en 4 mil millones de años, un evento cósmico en el que se fusionarán para crear una nueva y gigantesca galaxia elíptica, cambiando la forma de nuestro cielo.
Una fuerte tormenta geomagnética G3, ha comenzado. Tras el primer impacto, tres eyecciones de masa coronal se acercan a la Tierra, esperando que al menos dos impacten directamente, ofreciendo auroras espectaculares.
La agencia espacial ya tiene la tecnología para obtener agua en Marte a partir del hielo en el suelo, el verdadero obstáculo no es encontrarla, sino sobrevivir al proceso.
Aunque pensamos que la cercanía del Sol, sobre todo en los meses de diciembre y enero, causa los veranos infernales en el hemisferio Sur, la realidad es distinta y te sorprenderá.
La misión Cassini reveló que los anillos de Saturno están perdiendo masa a un ritmo alarmante. Lejos de ser eternos, podrían desvanecerse en apenas unos cientos de millones de años.
Noviembre 2025 nos regala noches espectaculares en las que podrás ver la Superluna del Cazador, avistar la oposición de Urano y disfrutar de las veloces Leónidas junto a Casiopea y Andrómeda.
El universo podría terminar congelado, desgarrado o detenido para siempre. Detrás de estos escenarios apocalípticos, se esconde la misteriosa y escurridiza energía oscura, responsable de acelerar la expansión cósmica.
Las estrellas se forman a partir de gas y polvo, viven mediante la fusión nuclear y mueren en explosiones estelares. Su destino final depende del equilibrio entre gravedad y energía.
Nada conocido puede superar la velocidad de la luz. Este límite cósmico marca la frontera de la física moderna, y revela hasta dónde llegan nuestras leyes del espacio y el tiempo.
El Cinturón de Kuiper, más allá de Neptuno, está repleto de cuerpos pequeños. Estos objetos primitivos son un registro fósil del Sistema Solar temprano y la fuente principal de los cometas de corto periodo.
El tirón gravitacional lunar y sus variaciones, más que el simple levantamiento del agua son el ballet cósmico entre la Tierra y la Luna que crean las subidas y bajadas del mar.
Desde los inicios de la carrera espacial, hasta los potentes Falcon Heavy y la Starship, la humanidad ha buscado desprenderse de su prisión gravitacional, la clave reside en la velocidad de escape.
Viajando desde los rincones más violentos del cosmos, invisibles y escurridizos a la detección: los neutrinos podrían contener las claves del origen, la materia y el destino del Universo.
Popularmente llamamos "estrellas fugaces" a los meteoros, esas luces brillantes que cruzan el cielo. Científicamente, la distinción es crucial. Un meteorito es la roca que sobrevive a la atmósfera a diferencia del meteoro que se desintegra.
Nuevas simulaciones revelan cómo los agujeros negros en rotación convierten su energía en chorros cósmicos de partículas, combinando magnetismo, relatividad y turbulencia en una danza que redefine los límites de la astrofísica moderna.
John Clarke, Michel Devoret y John Martinis demostraron efectos cuánticos—como el tunelaje y la cuantización de energía—en un circuito eléctrico visible, llevando propiedades atómicas a escala humana, sentando bases para la tecnología cuántica.
Fascinantes objetos rocosos, helados y metálicos provienen de la formación temprana de nuestro Sistema Solar, hace 4.6 mil millones de años. Conoce sus diferencias cruciales, desde el Cinturón de Asteroides hasta las brillantes y veloces estrellas fugaces.