Los científicos han detectado y medido la potencia de los rayos en Júpiter asociados a tormentas que duran siglos
Las tormentas más grandes y potentes de Júpiter producen rayos más fuertes que las de la Tierra. Nuevas mediciones podrían esclarecer los fenómenos eléctricos asociados a las tormentas eléctricas en nuestro planeta.

Júpiter, el planeta más masivo del sistema solar, alberga tormentas colosales que pueden durar siglos. Un estudio de la Universidad de California en Berkeley reveló que algunas generan rayos hasta 100 veces más potentes que los de la Tierra.
Estos hallazgos provienen de la sonda Juno de la NASA, en órbita desde 2016. Su radiómetro de microondas detecta emisiones de radio de rayos, similares a interferencias terrestres, ubicadas en la zona de alta frecuencia del espectro radioeléctrico.
Estudiar las tormentas en otros planetas permite comprender mejor las de la Tierra, aún poco entendidas, señaló Michael Wong, científico del Laboratorio de Ciencias Espaciales de la Universidad de California en Berkeley. Su investigación fue publicada el 20 de marzo de 2026.
“Sabemos muy poco sobre los rayos terrestres”, afirmó Wong, destacando el descubrimiento reciente de eventos luminosos transitorios (TLE), fenómenos eléctricos breves asociados a tormentas. Entre ellos se incluyen sprites, chorros, halos y el enigmático fenómeno conocido como ELVE.
Las tormentas y los rayos en Júpiter
En Júpiter, los relámpagos “nos informan sobre la convección, que es cómo la atmósfera se agita y transporta el calor desde abajo”, explicó Wong. “Funciona distinto que en la Tierra, porque su atmósfera está dominada por hidrógeno”.
El aire terrestre, dominado por nitrógeno, se vuelve más liviano al humedecerse. En Júpiter ocurre lo contrario: el aire húmedo es más denso, requiere más energía para ascender y libera mayor energía, generando vientos intensos y relámpagos más potentes.
Según Wong, casi todas las naves que han pasado por Júpiter han detectado relámpagos, visibles en su lado nocturno como luciérnagas en la oscuridad. Esto llevó a pensar que sus rayos concentraban mucha más energía que los registrados en la Tierra.
La percepción cambió cuando una cámara estelar altamente sensible de Juno detectó numerosos relámpagos más débiles, similares a los terrestres. Sin embargo, observar el lado nocturno presenta dificultades, ya que las nubes pueden ocultarlos y distorsionar la estimación de su intensidad.
El radiómetro de microondas de Juno permitió medir con mayor precisión la potencia de los rayos, puesto que no se ve afectado por las nubes. Aunque no fue diseñado para este propósito, puede detectar emisiones de microondas provenientes de tormentas cercanas.
Aun así, múltiples tormentas simultáneas en los cinturones de Júpiter complican identificar el origen de cada rayo. Wong lo compara con oír estallidos en un desfile sin saber si provienen de petardos cercanos o sonidos lejanos.
Supertormentas sigilosas
Entre 2021 y 2022, una tregua en las tormentas del Cinturón Ecuatorial Norte permitió a Wong centrarse en una sola gran tormenta a la vez. Su ubicación se determinó con datos del Telescopio Espacial Hubble, la cámara de Juno y aportes de astrónomos aficionados.
Las denominó supertormentas «sigilosas». Persistieron durante meses y modificaron la estructura de nubes a gran escala, pero sus torres nubosas solo alcanzaron alturas más modestas, similares a las de tormentas pequeñas, pese a su impacto atmosférico global.
“Como teníamos una ubicación precisa, pudimos decir: ‘Vale, sabemos dónde está. Estamos midiendo la potencia directamente”, dijo.

Durante ese período, Juno realizó 12 pasadas sobre tormentas aisladas y en cuatro estuvo lo suficientemente cerca como para medir la estática de microondas de los rayos. Los destellos promediaron tres por segundo durante estas observaciones cercanas.
En uno de los sobrevuelos, la sonda detectó 206 pulsos separados de radiación de microondas. En total, se analizaron 613 pulsos, con potencias que variaban entre niveles similares a un rayo terrestre hasta valores 100 veces superiores o incluso más.
Wong advirtió que existe incertidumbre en la comparación, ya que se analizaron emisiones en distintas longitudes de onda. Aun así, algunos estudios sugieren que los rayos de Júpiter podrían alcanzar potencias hasta un millón de veces mayores que los terrestres.
Rayos gigantes y misterios en la atmósfera joviana
Traducir la potencia de microondas a energía total no es sencillo, explicó Ivana Kolmašová. Los rayos emiten energía en múltiples formas, incluyendo radio, luz, calor y sonido. En la Tierra, uno solo puede liberar cerca de un gigajulio de energía.
“Aquí es donde los detalles empiezan a ser interesantes”, señaló Wong. “¿Podría ser que la diferencia clave radique en las atmósferas de hidrógeno frente a las de nitrógeno, o en la altura de las tormentas, que superan los 100 kilómetros en Júpiter?”.
“¿O podría ser que haya mayor energía disponible porque, con la convección húmeda en Júpiter, se necesita una mayor acumulación de calor antes de generar la tormenta que produce los rayos?”, añadió. “Es un área de investigación activa”.
Referencia de la noticia
UC Berkeley