Un meteorólogo italiano advierte: las aguas del mar Mediterráneo están subiendo más de lo previsto
Según las observaciones satelitales y los modelos climáticos, la tasa media de aumento del nivel del mar en el Mediterráneo ha experimentado una aceleración significativa: estos son los posibles impactos en zonas costeras.

El nivel del mar Mediterráneo está subiendo unos 4 mm al año, más de lo previsto. Este aumento, causado principalmente por el calentamiento global, que provoca la expansión térmica del agua y el deshielo de los glaciares, no es solo un dato estadístico abstracto.
Para las costas de los países ribereños del Mediterráneo, esto representa un riesgo real, amplificado por la repetición de fenómenos extremos como las marejadas ciclónicas. El reciente ejemplo de la borrasca Harry, que azotó el este de Sicilia, así como Calabria y Cerdeña (Italia), en enero de 2026, ilustra de manera dramática cómo estos cambios ya están modificando el paisaje costero.
La preocupante aceleración de los últimos años
Según las observaciones satelitales y los modelos climáticos, la tasa media de aumento del nivel del mar en el Mediterráneo ha experimentado una aceleración significativa.
En el período 2005-2015, la tasa se estimó en alrededor de 3,6 mm anuales, un valor sin precedentes en el último siglo. Las causas principales están relacionadas con el cambio climático, mientras que el deshielo de los casquetes polares y los glaciares contribuye con un aflujo de agua dulce.

Para los países mediterráneos, este aumento ya no es un problema futuro, sino actual. Las aguas superficiales se están calentando más rápidamente, lo que provoca una dilatación que agrava el fenómeno. En combinación con fenómenos meteorológicos extremos, como las marejadas ciclónicas, el riesgo de erosión costera e inundaciones aumenta exponencialmente.
El riesgo para las costas de los países mediterráneos
Las costas mediterráneas se encuentran entre las más vulnerables. Aquí, la erosión costera ya es una emergencia crónica: numerosas playas se encuentran en riesgo de desaparecer, y además el problema se acelera debido a la destrucción de cordones dunares, falta de aporte sedimentos por la presencia de presas y la construcción de espigones que alteran la deriva litoral.
La borrasca Harry, que azotó el sur de Italia en enero de 2026, puso de manifiesto la gravedad de la situación. Olas de hasta 10 metros de altura (certificadas por los datos de la boya de Catania) se abatieron sobre la costa jónica, causando daños importantes, como socavones en el paseo marítimo, carreteras inundadas y estructuras destrozadas.
¿Qué tiene que ver el aumento del nivel del mar con estos temporales?
El efecto es amplificador: un nivel básico más alto permite que las olas partan desde una altura mayor, alcanzando zonas que antes estaban protegidas. Durante un temporal "normal", esos 4 mm anuales de elevación, acumulados a lo largo de décadas, pueden traducirse en un avance del mar de más de 10 metros sobre tierra firme.
Por ejemplo, con una pendiente media, un aumento acumulativo de 10 cm (equivalente a unos 25 años al ritmo actual) puede provocar un retroceso de la línea de costa o una invasión de 10 metros o más durante los temporales. Estos, intensificados por el calentamiento de las aguas, transfieren más energía a las olas, acelerando la erosión y haciendo que fenómenos como el de Gloria en 2020 o el reciente Harry dejen de ser excepcionales y se conviertan en recurrentes.
Los errores del pasado y la necesidad de estrategias de adaptación
En la "era postHarry o postGloria", como en el pasado, se corre el riesgo de repetir errores históricos. Es decir, intervenciones de emergencia, como la construcción de barreras rígidas (rompeolas o espigones), que ofrecen protección inmediata pero agravan el problema a largo plazo.

Sin el mantenimiento adecuado, estas estructuras alteran el flujo natural de los sedimentos, acelerando la erosión en las zonas adyacentes y creando desequilibrios considerables. La urbanización descontrolada y las construcciones ilegales ya han debilitado las costas, allanando el camino para desastres como el reciente.
El aumento del nivel del mar no es reversible a corto plazo, pero con medidas decididas podemos mitigar sus efectos. Esto significa pasar de la emergencia a la prevención. Solo así podremos preservar el patrimonio natural y cultural de nuestras costas, transformando una amenaza en una oportunidad para el desarrollo sostenible.