Una explosión estelar cercana pudo haber desempeñado un papel crucial en la formación de la Tierra. Una nueva investigación muestra por qué la radiación cósmica de una supernova fue más que simplemente destructiva.
Una explosión estelar cercana pudo haber desempeñado un papel crucial en la formación de la Tierra. Una nueva investigación muestra por qué la radiación cósmica de una supernova fue más que simplemente destructiva.
Nuevos análisis de datos de la sonda Cassini refuerzan la idea de que Encélado, una luna helada de Saturno, posee un océano global con energía y química suficientes para albergar vida microscópica.
Los nuevos datos del James Webb han mostrado una supernova que ocurrió cuando el universo tenía menos de mil millones de años.
El telescopio espacial captó en luz visible el disco protoplanetario más grande conocido. Turbulento, asimétrico y con filamentos extremos, el sistema desafía las teorías sobre cómo se forman los planetas en ambientes extremos.
El telescopio James Webb detecta indicios firmes de atmósfera en una supertierra ultracaliente, un hallazgo que pone contra las cuerdas a las teorías sobre planetas rocosos extremos.
Un equipo de científicos internacionales, que tienen acceso al nuevo telescopio espacial James Webb de la NASA, han encontrado la evidencia más fuerte hasta ahora de que existe una atmósfera en un planeta rocoso.
Investigaciones recientes sugieren que potentes explosiones estelares bañan los sistema estelares con elementos radiactivos fundamentales, permitiendo así que planetas rocosos y secos como la Tierra sean extremadamente comunes hoy.
Los astrónomos ya manejan un calendario preciso sobre la muerte del Sol. Aún tiempo queda, pero sus cambios futuros harán inviable la vida en la Tierra mucho antes del final.
3I/ATLAS se despedirá pronto del sistema solar, pero antes los astrónomos han podido realizar un nuevo e importante descubrimiento sobre el misterioso cometa.
La idea de poder colonizar Marte siempre ha sido especialmente fascinante, pero quizá no todo el mundo sabe que existe un proceso hipotético para hacerlo posible: la terraformación del planeta rojo.
Un equipo internacional ha detectado señales químicas en un exoplaneta que podrían estar asociadas a actividad biológica. El estudio es considerado el avance más prometedor hasta el momento en la búsqueda de vida fuera de la Tierra.
Un reciente análisis alerta sobre la fragilidad real de la órbita baja terrestre y cómo una tormenta solar puede desencadenar colisiones masivas en cuestión de días.