Un granjero descubrió que su tope de puerta había caído del cielo: resultó ser un meteorito valorado en 100.000 dólares

Una roca de 10 kilos permaneció durante décadas junto a un granero de Michigan hasta que un meteorito caído en 2018 llevó a estudiar su origen.

Una roca de 10 kilos usada durante décadas en Michigan como tope de puerta resultó ser un meteorito de hierro. Imagen: IA.
Una roca de 10 kilos usada durante décadas en Michigan como tope de puerta resultó ser un meteorito de hierro. Imagen: IA.

Esta peculiar historia comenzó en 1939, cuando una roca de grandes dimensiones apareció en unos terrenos próximos a una granja de Edmore, en Michigan. El propietario sostuvo desde entonces que había llegado desde el cielo, pero durante décadas no existió ningún análisis científico que respaldara esa afirmación. La pieza acabó integrada en una tarea cotidiana y muy poco llamativa: mantener abierta la puerta de un granero. Su aspecto podía resultar extraño, pero no bastó para identificarla como material procedente del espacio.

El interés por la roca surgió en enero de 2018, cuando otro meteorito cayó en Hamburg, Michigan. El suceso hizo que los nuevos propietarios de la granja recordaran aquella pieza que también llevaban décadas utilizando como tope de puerta. El nuevo dueño la había empleado para ese fin durante unos 30 años. Ante la posibilidad de que realmente fuera un meteorito, decidió llevarla a la Universidad de Michigan para que fuera examinada.

Meteorito de hierro: una pieza de 10 kilos

La muestra terminó en manos de Mona Sirbescu, profesora de Geología de la Universidad de Michigan. La especialista había analizado numerosas rocas durante las dos décadas anteriores, pero ninguna había resultado ser un meteorito. Esta vez encontró una pieza muy distinta: tenía 10 kilos de peso, forma triangular y unas dimensiones de 17 × 20 × 23 centímetros. El examen inicial permitió observar características compatibles con una roca que había atravesado la atmósfera terrestre.

La superficie presentaba grandes hendiduras y una corteza de fusión de color marrón claro. Esta capa se había formado durante el paso del objeto por la atmósfera a gran velocidad. El estudio del interior aportó la evidencia necesaria para confirmar la naturaleza de la muestra. La roca quedó catalogada como un meteorito de hierro del grupo IIIAB, una clasificación relacionada con su composición y estructura.

Los datos obtenidos permitieron precisar todavía más sus características. El ejemplar estaba formado por un 88,5% de hierro y un 11,5% de níquel. También contenía tres minerales: kamacita, taenita y schreibersita. La investigación identificó además una estructura interna conocida como patrón de Widmanstätten, asociada a meteoritos de hierro que permanecen durante largos periodos enfriándose lentamente dentro de su cuerpo de origen.

El meteorito de hierro que nadie identificó

El análisis también situó la pieza entre los hallazgos meteoríticos más grandes registrados en Michigan. Según los datos aportados, ocupaba el sexto puesto por tamaño dentro del estado. Su posible valor alcanzaba los 100.000 dólares, unos 89.423 euros, una cifra muy alejada de la utilidad que había tenido durante décadas en la granja. Para sus propietarios, aquella roca había servido simplemente para impedir que una puerta se cerrara.

El meteorito que cayó en Michigan en enero de 2018 llevó a investigar una antigua roca que llevaba décadas junto a un granero. El análisis confirmó después que aquella pieza de 10 kilos también procedía del espacio.
El meteorito que cayó en Michigan en enero de 2018 llevó a investigar una antigua roca que llevaba décadas junto a un granero. El análisis confirmó después que aquella pieza de 10 kilos también procedía del espacio.

El caso adquirió especial interés por el tiempo transcurrido entre su aparición y su identificación. La roca había sido encontrada en 1939 y permaneció sin estudiar durante décadas. En 2018, el episodio de Hamburg hizo que sus propietarios reconsideraran el posible origen de la pieza. La decisión de llevarla a la Universidad de Michigan permitió obtener finalmente una respuesta científica sobre una roca cuya procedencia había permanecido sin confirmar.

El nombre oficial de la pieza quedó establecido como Edmore, Michigan, en 2019. El análisis la describió como una octaedrita de tamaño medio, dentro del grupo de meteoritos de hierro IIIAB. Su composición, los minerales detectados y el patrón de Widmanstätten aportaron los datos necesarios para distinguirla de una roca terrestre común.

De tope de granero a meteorito de Michigan

El caso de Edmore demuestra cómo una pieza de origen extraterrestre puede permanecer durante décadas integrada en una actividad cotidiana sin despertar la necesidad de realizar una investigación científica. El propietario original decía que había caído del cielo, pero esa versión no había sido comprobada. La roca siguió junto al granero hasta que un acontecimiento ocurrido en otro punto de Michigan llevó a sus nuevos dueños a preguntarse si aquella historia podía ser cierta.

El meteorito de Edmore contiene un 88,5% de hierro y un 11,5% de níquel, además de kamacita, taenita y schreibersita. Su estructura interna presenta el característico patrón de Widmanstätten de los meteoritos de hierro.
El meteorito de Edmore contiene un 88,5% de hierro y un 11,5% de níquel, además de kamacita, taenita y schreibersita. Su estructura interna presenta el característico patrón de Widmanstätten de los meteoritos de hierro.

La confirmación llegó después de examinar sus dimensiones, superficie, composición y estructura interna. La combinación de hierro, níquel, kamacita, taenita y schreibersita, junto al patrón de Widmanstätten, permitió clasificarla dentro de los meteoritos de hierro IIIAB. El dato del 88,5% de hierro y el 11,5% de níquel completó el perfil químico recogido en el análisis.

Durante décadas, la roca tuvo una función doméstica y permaneció fuera de cualquier catálogo científico. Después de su estudio, pasó a figurar entre los meteoritos más grandes encontrados en Michigan, con un valor potencial estimado en 100.000 dólares. El objeto que había ayudado a mantener abierta una puerta terminó identificado como una pieza llegada del espacio.