Uno de los planetas más extraños es rosa y tiene nubes llenas de sal metálica
A 57 años luz de la Tierra, el planeta GJ504b muestra una atmósfera con posibles nubes de sal metálica y reabre el debate sobre su verdadera naturaleza y masa.

A una distancia de 57 años luz de nuestro planeta se encuentra GJ504b, un objeto astronómico detectado en 2013 que continúa generando muchas interrogantes. Su apodo, el "Planeta Rosa", surgió a raíz del tono observado alrededor de su atmósfera en las primeras imágenes obtenidas. Desde entonces, los investigadores han tratado de determinar si se trata de un planeta gigante o de un cuerpo situado en el límite de otra categoría astronómica.
La llegada de nuevos datos obtenidos por el telescopio espacial James Webb ha permitido avanzar bastante en esa investigación. En un trabajo publicado en The Astronomical Journal se presentan indicios de nubes compuestas por sales metálicas en su atmósfera. Se trata de una observación inédita en un objeto tan frío, y aporta información muy valiosa para estudiar los cuerpos que apenas pueden detectarse mediante una observación directa.
GJ504b, un objeto frío y difícil de observar
El objeto astronómico GJ504b posee un tamaño comparable al de Júpiter, aunque su masa es varias veces superior. Uno de los aspectos que más interés despertó desde su descubrimiento fue su temperatura, situada en torno a los 290 grados Celsius. Frente a otros exoplanetas fotografiados directamente, que pueden superar los 1.000 grados, este valor resulta muy poco habitual.
GJ 504b, the magenta-hued exoplanet! This captivating world, composed of pink gas, resembles Jupiter but boasts four times the mass. At a scorching 460°F, it's a celestial oven, radiating its mesmerizing glow. #GJ504b #ExoplanetBeauty #MagentaWorld #CosmicWonders pic.twitter.com/SRW5ekFZHb
— Cosmology (@Cosmology0) October 12, 2023
Los especialistas atribuyen esa temperatura a su antigüedad. Las estimaciones sitúan la edad del objeto entre 2.500 y 4.000 millones de años. Durante ese periodo, los gigantes gaseosos van perdiendo progresivamente el calor acumulado en sus primeras etapas de formación, reduciendo su temperatura con el paso del tiempo.
El estudio de GJ504b ha resultado especialmente complejo por dos factores. Por un lado, emite muy poca luz. Por otro, se encuentra próximo a una estrella mucho más brillante que dificulta las observaciones. De hecho, han sido varios los telescopios terrestres que dedicaron años a intentar obtener datos más detallados, hasta que el James Webb consiguió una información de gran calidad en apenas dos horas.
Nubes de sal metálica en la atmósfera del planeta rosa
La investigación se apoyó en el análisis espectroscópico de la luz procedente de GJ504b. Este método permite identificar las sustancias presentes en una atmósfera a partir de las señales que dejan determinadas moléculas al interactuar con la radiación.

Gracias a esa técnica, los científicos detectaron vapor de agua, metano, dióxido de carbono, amoníaco y otros compuestos. Sin embargo, los primeros modelos utilizados para interpretar los resultados no conseguían explicar correctamente todas las observaciones registradas.
La situación cambió cuando el equipo encabezado por Aneesh Baburaj incorporó la presencia de nubes formadas por sales metálicas. Con esa hipótesis, los cálculos comenzaron a coincidir con los datos obtenidos. Estas estructuras actuarían como una capa que altera la luz observada y oculta parte de las zonas más profundas de la atmósfera.
La masa de GJ504b reabre el debate sobre su naturaleza
Las nuevas conclusiones también han puesto sobre la mesa otra cuestión relevante: su masa real. Aunque algunas estimaciones anteriores apuntaban a unas cuatro veces la masa de Júpiter, el estudio más reciente plantea cifras mucho mayores.

Los autores sitúan el objeto en una horquilla de entre 25 y 30 masas jovianas. Una diferencia de tal magnitud modifica significativamente la interpretación de su naturaleza y de su origen dentro del sistema donde se encuentra.
Con todos esos valores, GJ504b se acerca a la frontera que separa los planetas gigantes de las enanas marrones. Por esa razón, muchos investigadores prefieren definirlo como un "compañero de masa planetaria". Además de ayudar a perfeccionar las técnicas de observación, este objeto sigue planteando varias preguntas sobre cómo clasificar algunos de los cuerpos más complejos detectados fuera del sistema solar.
Referencia de la noticia
Aneesh Baburaj, Jean-Baptiste Ruffio, Marshall Perrin, Jerry W. Xuan, William O. Balmer, Yayaati Chachan, Quinn M. Konopacky, Travis S. Barman, Mathilde Mâlin, Kielan K. W. Hoch. JWST-TST High Contrast: First Direct Spectroscopy of GJ 504 b Reveals Clouds and Possible Metal Enrichment.