El proyecto que parece de película: unos científicos quieren traer de vuelta a una especie que ya no existe con ADN
Lo que parecía algo exclusivo de la ciencia ficción ya se está probando en laboratorios reales: recuperar especies extintas mediante ADN antiguo. La llamada 'desextinción' abre un debate científico, ético y ambiental que divide a expertos de todo el mundo.

Lo que parecía una idea reservada al cine de ciencia ficción ya se está desarrollando en laboratorios reales. Recuperar especies extintas mediante ADN antiguo ya no es solo una fantasía al estilo Jurassic Park, sino una línea de investigación que avanza con fuerza gracias a la biotecnología.
Uno de los nombres que más protagonismo ha ganado en esta carrera es el de Ben Lamm, un empresario estadounidense multimillonario (se estima que su fortuna supera los 3.700 millones de dólares americanos) y CEO de Colossal Biosciences.
Una empresa dedicada a la 'desextinción'
El caso que más repercusión ha generado esta compañía ha sido el del llamado lobo terrible o lobo gigante (Aenocyon dirus), una especie extinguida hace más de 10.000 años y popularizada por la cultura pop gracias a su parecido con una especie fruto de la fantasía: los lobos huargos de Juego de Tronos.

En 2025, la empresa anunció el nacimiento de tres cachorros con rasgos físicos similares a este depredador prehistórico: mayor tamaño, pelaje más denso y una complexión mucho más robusta que la del lobo gris moderno.
Ahora, Colossal Biosciences —conocida también por sus experimentos con el mamut lanudo, el dodo o el tilacino— ha puesto al antílope azul o bluebuck, desaparecido hace más de dos siglos, en el centro de su nuevo gran proyecto de ‘desextinción’.
El antílope azul, extinguido por la caza intensiva
El antílope azul, con su característico pelaje gris azulado que le convirtió en una de las especies más fascinantes de la fauna africana, fue el primer gran mamífero extinguido por la acción humana en la historia moderna de este continente.
Víctima de la caza intensiva, la destrucción de su hábitat y la expansión del ganado doméstico en Sudáfrica, los últimos ejemplares de esta especie desaparecieron alrededor del año 1800.

El objetivo de Lamm es utilizar la genética para “corregir errores humanos del pasado”, especialmente aquellos relacionados con extinciones provocadas por la actividad humana.
En declaraciones recogidas por varios medios, el empresario asegura que el antílope azul era considerado por quienes lo vieron como uno de los animales más impresionantes de su tiempo y defiende que la tecnología actual permite intentar su regreso.
¿Cómo se revive una especie extinta?
El proceso no consiste en una clonación directa. Los científicos de Colossal trabajan con ADN antiguo recuperado de restos conservados en museos, como pieles o huesos. A partir de ese material fragmentado, reconstruyen el genoma de la especie desaparecida y lo comparan con el de su pariente vivo más cercano. En este caso, ese papel lo desempeña el antílope ruano.

Una vez identificadas las diferencias genéticas clave, entra en juego CRISPR, la conocida herramienta de edición genética que funciona como unas “tijeras moleculares”.
Gracias a ella, los investigadores modifican células del antílope ruano para introducir rasgos propios del antílope azul, como su pelaje gris azulado, el tipo de cráneo y su tamaño corporal. Después, esas células se implantan en un óvulo y el embrión se transfiere a una hembra sustituta, que lo gestaría durante aproximadamente nueve meses.
¿Resurrección biológica o reconstrucción funcional?
Si todo sale bien, el resultado sería una cría con características biológicas muy similares a las del antiguo antílope azul. No sería una copia genética perfecta, pero sí una reconstrucción funcional de la especie. Por eso muchos científicos prefieren hablar de “desextinción funcional” y no de una auténtica resurrección biológica.
Were bringing the bluebuck back from extinction. A literal blue, furry grazer with royal-level horns.
— Colossal Biosciences (@colossal) May 1, 2026
Humans wiped it out 200 years ago. Now genomics + IVF will help us bring it back. And the tech build along the way could boost antelope conservation across Africa. pic.twitter.com/ymt2hLJnxK
Ahí aparece precisamente el gran debate científico. Algunos expertos consideran que no se está recuperando realmente una especie extinta, sino que se está creando una nueva versión inspirada en ella.
Es decir, no sería exactamente el mismo animal que desapareció hace dos siglos, sino un descendiente modificado genéticamente con rasgos muy similares.
Dudas desde la ética y la ecología
Además, también existen dudas éticas y ecológicas: ¿Tiene sentido invertir millones en recuperar especies desaparecidas mientras muchas actuales están al borde de la extinción? Y, ¿qué impacto tendría reintroducir un gran herbívoro desaparecido en ecosistemas completamente transformados?
Desde Colossal defienden que el proyecto no solo busca recuperar una especie perdida, sino desarrollar herramientas útiles para salvar a otras. Según la compañía, cerca de un tercio de las aproximadamente 90 especies de antílopes del mundo están amenazadas o en peligro, y los avances genéticos desarrollados con el antílope azul podrían aplicarse también a su conservación.
Por el momento, aún habrá que esperar años para el nacimiento del primer nuevo antílope azul. Pero proyectos como este demuestran las posibilidades de la biotecnología para hacer de la extinción algo menos definitivo de lo que parecía.