Cinco plantas con forma de corazón para regalar en este San Valentín

Un gesto romántico que no se marchita: plantas resistentes y decorativas que llevan el símbolo del amor en sus hojas.

Plantas de interior con hojas en forma de corazón, una alternativa duradera a las flores de San Valentín.
Plantas de interior con hojas en forma de corazón, una alternativa duradera a las flores de San Valentín.

Más allá de los ramos y los bombones que duran apenas unos días, este sábado de San Valentín puede ser la excusa perfecta para regalar algo que realmente perdure y además transforme un espacio: una planta. Y si sus hojas tienen forma de corazón, el mensaje ya viene incorporado.

Estas son cinco opciones donde el romanticismo no es metáfora, sino botánica pura.

1- Filodendro corazón (Philodendron hederaceum)

    Conocido como filodendro de hoja corazón, es uno de los grandes clásicos de interior. Sus hojas verdes, brillantes y con esa silueta inconfundible lo convierten en una apuesta segura. Puede trepar con tutor o caer con gracia desde una repisa.

    Clásico de interior, resistente y adaptable, con hojas verdes brillantes en forma de corazón.
    Clásico de interior, resistente y adaptable, con hojas verdes brillantes en forma de corazón.

    Es una planta adaptable que vive bien con luz indirecta y riegos moderados. Conviene dejar secar la capa superior del sustrato antes de volver a regar y evitar el encharcamiento. Tolera sin problemas los ambientes interiores comunes, por eso resulta ideal para quienes recién empiezan.

    2- Cadena de corazones (Ceropegia woodii)

    Su nombre lo dice todo. Esta planta colgante desarrolla tallos largos y finos cubiertos de pequeñas hojas en forma de corazón, a veces con matices plateados o violáceos que le dan un toque distintivo.

    Planta colgante de tallos finos y pequeños corazones que caen en cascada.
    Planta colgante de tallos finos y pequeños corazones que caen en cascada.

    Necesita buena luz indirecta para mantenerse compacta y saludable. Como sus hojas almacenan agua, agradece riegos espaciados y un sustrato con excelente drenaje. El exceso de agua suele ser su mayor problema, así que conviene pecar por prudencia.

    3- Anturio de hojas aterciopeladas (Anthurium clarinervium)

    Distinto del anturio tradicional de flores brillantes, esta especie se luce por sus hojas grandes, verdes oscuras y con nervaduras claras muy marcadas que dibujan un corazón elegante y definido. Es una planta que no pasa inadvertida.

    Hojas grandes, verdes oscuro y con nervaduras marcadas que dibujan un corazón elegante.
    Hojas grandes, verdes oscuro y con nervaduras marcadas que dibujan un corazón elegante.

    Prefiere ambientes luminosos sin sol directo y cierta humedad ambiental. El riego debe ser regular pero controlado, manteniendo el sustrato apenas húmedo, nunca saturado. No es la más rústica del grupo, pero con cuidados básicos responde muy bien.

    4- Singonio o planta flecha (Syngonium podophyllum)

    En su etapa juvenil, sus hojas tienen forma de corazón suave y redondeado. Con el tiempo se vuelven más divididas, lo que suma dinamismo y cambia su aspecto a medida que crece.

    En su etapa juvenil presenta hojas con forma de corazón y crecimiento versátil.
    En su etapa juvenil presenta hojas con forma de corazón y crecimiento versátil.

    Se adapta bien a interiores con luz indirecta y requiere riegos moderados, dejando secar ligeramente la superficie del sustrato entre uno y otro. Es resistente y versátil: puede trepar si se le ofrece soporte, o puede mantenerse más compacta en maceta.

    5- Hoya kerrii, planta corazón

    Conocida simplemente como planta corazón, la Hoya kerrii es famosa por sus hojas gruesas y carnosas con forma casi perfecta. Muchas veces se vende como una única hoja enraizada en una pequeña maceta, un clásico de los regalos de San Valentín. Si cuenta con nudos de crecimiento, puede desarrollar tallos y transformarse en una enredadera.

    Suculenta de hojas carnosas con forma de corazón perfecto, popular en regalos de San Valentín.
    Suculenta de hojas carnosas con forma de corazón perfecto, popular en regalos de San Valentín.

    Es una suculenta que necesita mucha luz indirecta y un sustrato con excelente drenaje. Conviene regarla solo cuando la tierra esté completamente seca, ya que el exceso de agua puede dañarla con facilidad. Crece lento y no exige demasiada atención, ideal para un gesto simbólico sin complicaciones.

    En tiempos de vínculos que suelen durar lo que tarda en marchitarse un ramo, regalar una planta es casi una declaración de intenciones. No promete eternidad, pero sí compromiso: regarla, mirarla, acompañar su crecimiento. Es una apuesta silenciosa a lo que se construye despacio. Y eso, en cualquier época, ya dice bastante.