“El mito de poner música a las plantas”: un experto da una respuesta científica a los amantes de la jardinería
¿Poner música a las plantas favorece realmente su crecimiento? La botánica ofrece una respuesta científica a una de las creencias más extendidas entre los aficionados a la jardinería doméstica.

Poner música a las plantas se ha convertido en una práctica curiosa entre muchos aficionados a la jardinería. Un acto que va desde quienes dejan la radio encendida durante el día hasta quienes reproducen música clásica junto a sus macetas, la idea parte de una pregunta sencilla: ¿pueden las plantas escuchar y beneficiarse de los sonidos?
La respuesta científica es bastante más compleja de lo que sugieren algunos experimentos populares. Las plantas no tienen oídos ni un sistema nervioso como el de los animales, por lo que no escuchan una canción de la misma manera que lo hace una persona. Sin embargo, eso no significa que sean completamente indiferentes a las vibraciones y estímulos mecánicos de su entorno.
Las plantas pueden percibir vibraciones
Las investigaciones sobre mecanobiología vegetal han demostrado que las plantas pueden detectar determinados estímulos mecánicos. El viento, el contacto de un insecto, la lluvia o incluso ciertas vibraciones pueden provocar respuestas fisiológicas en los tejidos vegetales.
El mismo día en que se levantaba el confinamiento por la pandemia, periódicos y televisiones de medio mundo, una audiencia estimada de 250 millones de personas, se hacían eco de un insólito concierto en el Liceo de Barcelona. La sorpresa residía en que en las butacas del coliseo pic.twitter.com/aJZPF5tXND
— TendenciasdelArte (@TendenciasArte) December 25, 2023
Esto ha alimentado el interés científico por estudiar qué ocurre cuando las plantas están expuestas a sonidos. Algunos trabajos experimentales han observado que se producen modificaciones en determinados procesos, como la expresión de algunos genes, la producción de compuestos defensivos o el comportamiento de las raíces, dependiendo de la frecuencia, intensidad y duración del estímulo.
Pero existe una diferencia fundamental entre observar una respuesta biológica y demostrar que una planta “disfruta” de la música o que esta hace que crezca mejor.
Música y crecimiento: no hay una receta universal
Uno de los principales problemas de esta creencia es que se suelen presentar determinados géneros musicales como beneficiosos para las plantas.
La ciencia no permite establecer una regla tan sencilla, ya que no existe una evidencia sólida que permita afirmar que escuchar Mozart, música clásica o cualquier otro género musical convierta por sí mismo a una planta en más vigorosa.

Además, muchos experimentos que circulan por internet y diversos foros no controlan correctamente factores fundamentales como la cantidad de luz, temperatura, humedad, disponibilidad de agua, fertilización, variedad vegetal o duración de la exposición sonora.
Sin estas condiciones controladas, resulta muy difícil atribuir las diferencias exclusivamente a la música.
El volumen sí puede ser importante
Aunque poner música no sea un fertilizante sonoro, tampoco significa que cualquier nivel de ruido sea completamente inocuo. Las vibraciones mecánicas intensas y prolongadas pueden constituir un estímulo ambiental capaz de generar respuestas de estrés en determinados organismos vegetales.
Si un aficionado a la jardinería quiere mantener música cerca de sus plantas, lo razonable es evitar volúmenes excesivamente elevados y vibraciones constantes. Una reproducción musical a un volumen normal no debería convertirse en una preocupación dentro de un espacio doméstico.
La clave está en no confundir una posible respuesta fisiológica ante las vibraciones con la capacidad de las plantas para “escuchar” canciones.
Lo que realmente necesitan las plantas
Frente a los experimentos musicales, existen factores que sí tienen una importancia demostrada para el desarrollo vegetal.
- Iluminación adecuada.
- Riego adaptado a cada especie.
- Sustrato con buenas condiciones físicas.
- Nutrientes disponibles.
- Temperaturas apropiadas.
- Correcta ventilación.
También resulta esencial conocer las necesidades concretas de cada planta. Un cactus no necesita las mismas condiciones que una hortensia, mientras que un tomate cultivado en una terraza tendrá unas exigencias diferentes a las de una planta de interior.
Por tanto, hablarle a una planta, ponerle música o mantenerla en un ambiente tranquilo puede formar parte de la relación personal que cada amante de las plantas establece con sus cultivos, pero no debería sustituir los cuidados agronómicos básicos.
Es un campo de investigación todavía abierto que puede aportar información interesante sobre la extraordinaria capacidad de adaptación de los vegetales. Por ahora, sin embargo, la música sigue siendo mucho más necesaria para disfrutar del jardín que para hacer crecer tus plantas.