¿Por qué las lluvias sin precedentes en la Antártida hacen que los robots estén asumiendo los trabajos más peligrosos?
El nombre "Antártida" evoca una imagen de nieve blanca, vasta e infinita. Sin embargo, el aumento de las temperaturas está derritiendo rápidamente estas plataformas de hielo, lo que pone en peligro las misiones humanas.

Al igual que distintas partes del mundo, la Antártida ha experimentado inviernos más lluviosos en los últimos años. Allí, las lluvias han causado algunos inconvenientes, y suponen mayores riesgos para quienes realizan investigaciones en la región. Aquí es donde los robots podrían ser de gran ayuda.
Cambio climático en la Antártida
La imagen de la Antártida como una vasta e interminable extensión de hielo está cambiando rápidamente. En los últimos años, la región ha experimentado un clima cálido, provocado por el flujo de aire cálido proveniente de las regiones ecuatoriales. Estas temperaturas más cálidas han dado lugar a lluvias que se prolongan durante días, cuando incluso las lluvias ocasionales eran una rareza hace apenas un par de décadas.
En marzo de 2022, la estación franco-italiana de Concordia, cerca del Polo Sur, registró temperaturas de -11,5 °C. Si bien esto puede parecer extremadamente frío, son 40 °C más cálido en comparación con la Antártida.
El aumento de las temperaturas provoca el derretimiento de la capa de hielo en la superficie. Esto tiene repercusiones en los ecosistemas marinos de la región, así como para quienes realizan estudios científicos en ella.
Cómo podrían cambiar los métodos de investigación
El deshielo de las capas de hielo provocará el colapso de las pistas de aterrizaje en la región, mientras que el desplazamiento del hielo dificultará la navegación de los barcos. Las estaciones de investigación que han estado en funcionamiento durante décadas sufrirán hundimientos, poniendo vidas en riesgo. Ante la incertidumbre de las evacuaciones, la salud y el bienestar de los científicos y el personal de apoyo se verán comprometidos.
Es probable que sistemas autónomos como flotadores, submarinos y planeadores puedan desplegarse rápidamente en estas aguas, mientras que drones sobrevuelan la superficie y el aire para recopilar datos para la investigación. Esto no solo ayudará a reducir los riesgos asociados a la presencia humana, sino que también permitirá realizar operaciones con una menor huella de carbono.
Estos enfoques no eran posibles anteriormente, ya que las tecnologías necesarias para ello solo han evolucionado en los últimos años. Ahora también es posible combinar datos de estos sistemas con información a gran escala obtenida por satélites para construir modelos oceánicos en tiempo real. Conocidos también como gemelos digitales, estos modelos permiten extrapolar las observaciones a escala global y complementar las observaciones de campo.
Dado que la Antártida es una parte fundamental del sistema terrestre, los científicos tendrán que encontrar nuevas formas de trabajar y comprender el impacto de su naturaleza cambiante en nuestro futuro.