Los techos blancos y los parques urbanos reducen el calor en las ciudades, pero no compensan el calentamiento extremo

La instalación de techos blancos reflectantes y la creación de nuevos parques urbanos pueden servir para combatir el calor de la grandes ciudades pero con limitaciones en casos extremos de calor.

Los techos blancos reflejan la radiación solar durante el día refrescando el ambiente. Imagen de Shutterstock
Los techos blancos reflejan la radiación solar durante el día refrescando el ambiente. Imagen de Shutterstock

La instalación de techos blancos reflectantes y la creación de nuevos parques urbanos pueden reducir significativamente las temperaturas en las ciudades y disminuir la vulnerabilidad de la población a las olas de calor, aunque estas medidas no son suficientes para contrarrestar el aumento proyectado de más de 6 °C para el año 2100. Así lo demuestra un estudio reciente liderado por ICTA-UAB.

La investigación, realizada en colaboración con el Servei Meteorològic de Catalunya, utilizó simulaciones meteorológicas de alta resolución y el método de Pseudo Calentamiento Global (PGW) para proyectar futuras olas de calor en el área metropolitana de Barcelona.

Los investigadores evaluaron tres estrategias de adaptación urbana al calor: pintar los tejados de blanco para aumentar el albedo, instalar cubiertas verdes con riego y ampliar los parques urbanos y la agricultura periurbana, ajustando simultáneamente la cubierta forestal urbana de acuerdo con el Plan Director Metropolitano de Barcelona.

Resultados del estudio

En cuanto a las estrategias analizadas, los techos blancos aumentan sustancialmente el albedo y reflejan una gran fracción de la radiación solar incidente, enfriando los tejados, pero podrían ser contraproducentes si se aplican a las fachadas, ya que podrían aumentar las temperaturas a nivel de calle.

Los techos verdes actúan como aislante y enfrían el aire circundante mediante la evapotranspiración, a la vez que mejoran la biodiversidad y proporcionan refugio a aves e insectos, aunque su capacidad de enfriamiento depende del tipo de vegetación y de las necesidades de riego.

Los parques urbanos y las zonas agrícolas proporcionan sombra y enfrían el ambiente mediante la evapotranspiración, reducen las superficies impermeables y favorecen la infiltración del agua de lluvia. El efecto de la agricultura depende de la transformación del uso del suelo implicada: la sustitución de zonas boscosas por campos agrícolas puede generar más impactos negativos que positivos en la temperatura, mientras que la conversión de zonas urbanas en espacios agrícolas puede aportar beneficios, incluso si este tipo de vegetación no es la más eficaz para reducir el calor.

Los resultados del estudio concluyen que los techos blancos son la estrategia más eficaz durante el día, reduciendo las temperaturas hasta en 1,75 °C en las zonas más vulnerables. La creación de nuevos parques urbanos y la expansión periurbana lograron un efecto de enfriamiento moderado de -0,26 °C y un ligero aumento de las temperaturas nocturnas, mientras que los techos verdes redujeron modestamente el calor diurno (-0,37 °C) pero contribuyeron a un aumento nocturno de 0,24 °C.

«Por la noche, la vegetación libera lentamente el calor almacenado durante el día y limita la pérdida de calor por enfriamiento radiativo hacia la atmósfera», explica Sergi Ventura, investigador del ICTA-UAB y autor principal del estudio. De esta forma, la combinación de techos blancos y parques urbanos se presenta como la medida más prometedora para mitigar los impactos del calor en las zonas más sensibles.

A pesar de los beneficios que aportan en distinta medida las tres estrategias, la vulnerabilidad al calor podría duplicarse en las zonas densamente pobladas y de bajos ingresos para el año 2100. En las condiciones climáticas actuales, las estrategias de adaptación pueden reducir la vulnerabilidad entre un 43 % y un 47 %, pero su eficacia disminuye con el tiempo, alcanzando un modesto 16 % según los escenarios climáticos proyectados para 2100.

Los investigadores destacan que, si bien ninguna intervención por sí sola puede contrarrestar el calentamiento extremo, las estrategias dirigidas a los barrios más vulnerables pueden reducir significativamente los riesgos para la salud. Aunque se centran en Barcelona, los hallazgos podrían ser aplicables a otras ciudades con climas similares, ofreciendo soluciones urbanas de bajo costo para ayudar a proteger a la población del calor extremo.

Fuente: Universidad Autónoma de Barcelona

Referencia de la noticia

Sergi Ventura et al,. Adapting urban areas to rising temperatures: Strategies to reduce heat and vulnerability in a warming world, Urban Climate.