Los 5 eclipses más importantes de la historia: del que dio origen a la ciencia hasta las teorías de Einstein
Desde la Antigüedad hasta hoy, los eclipses dejaron de ser presagios para convertirse en laboratorios científicos. Estos cinco marcaron un antes y un después: ayudaron a explicar el cielo, descubrieron elementos y pusieron a prueba la teoría de Einstein.

Durante miles de años, los eclipses de Sol fueron mucho más que un espectáculo astronómico. La desaparición repentina del astro en pleno día podía interpretarse como una señal divina, un mal presagio o incluso el anuncio de una guerra.
Pero, con el tiempo, los eclipses también permitieron medir el movimiento de los astros, estudiar la atmósfera solar, descubrir elementos químicos desconocidos y, ya en el siglo XX, poner a prueba una de las teorías físicas más revolucionarias de todos los tiempos.
La historia de la ciencia está, de hecho, salpicada de eclipses que cambiaron nuestra manera de entender el universo. Estos son cinco de los más importantes.
El eclipse de Tales de Mileto: cuando el cielo dejó de ser cosa de los dioses
Hay un eclipse que ocupa un lugar especial en la historia de la ciencia: el que tuvo lugar durante una batalla entre medos y lidios el 28 de mayo de 585 antes de nuestra era en Asia Menor (la actual Turquía).
Según relató el historiador griego Heródoto, el día se convirtió repentinamente en noche y los contendientes interrumpieron el combate para alcanzar después un acuerdo de paz. Heródoto atribuyó al filósofo, matemático, geómetra, físico y legislador griego Tales de Mileto la predicción del fenómeno.
EL DÍA QUE UN ECLIPSE DETUVO UNA GUERRA. 28 DE MAYO DEL 585 A.C.
— Promakos (@PROMAKOS_) May 28, 2026
Un 28 de mayo del 585 a.C., en la orilla del río Halys, al este de Anatolia, los ejércitos de Lidia y de Media, que llevaban ya seis años enzarzados en una guerra, se trababan en una batalla más cuando, pasado el pic.twitter.com/uPk8GYlNMh
Ahora bien, existe una importante cautela histórica: no se sabe con certeza cómo habría podido Tales predecir aquel eclipse, ni siquiera si realizó realmente una predicción precisa. El relato de Heródoto fue escrito aproximadamente siglo y medio después del acontecimiento y los historiadores de la ciencia siguen debatiendo qué conocimientos astronómicos pudo utilizar Tales.
Lo que sí resulta indiscutible es la importancia simbólica del episodio (la NASA recoge este eclipse como uno de los acontecimientos astronómicos históricos más relevantes): los eclipses comenzaron a convertirse en acontecimientos que podían ser registrados, comparados y estudiados. El cielo empezaba a ser entendido como un sistema regido por regularidades.
El eclipse de 1842: la corona solar deja de ser un misterio
Muchos siglos después, la ciencia de los eclipses había cambiado radicalmente. El eclipse total del 8 de julio de 1842, visible desde Europa, fue especialmente importante porque permitió prestar una atención científica mucho mayor a la corona solar, la tenue estructura luminosa que rodea al Sol y que normalmente queda oculta por el intenso brillo de su superficie.

Durante la totalidad también se observaron las llamadas protuberancias solares, grandes estructuras de gas y plasma frío que salen desde la superficie del Sol y se elevan hacia la corona. El fenómeno provocó un intenso debate entre los astrónomos: ¿se trataba de estructuras pertenecientes realmente al Sol o eran algún tipo de ilusión óptica producida por la Luna?
La observación de este eclipse contribuyó a consolidar la idea de que tanto la corona como las protuberancias formaban parte de la atmósfera solar. La NASA identifica precisamente el eclipse de 1842 como un hito en la comprensión de la corona y las prominencias como componentes de la atmósfera del Sol.
El eclipse de 1860 en España: las fotografías que demostraron que las protuberancias estaban en el Sol
España tuvo un papel protagonista en uno de los grandes momentos de la astronomía del siglo XIX. El 18 de julio de 1860, un eclipse total de Sol atravesó buena parte del territorio español y atrajo a numerosas expediciones científicas internacionales.
Posiblemente la foto más antigua jamás hecha de un eclipse total de sol (1851).
— Hipsteria (@hipst_eria) August 10, 2026
(Johann Julius Friedrich Berkowski, 28/07/1851) pic.twitter.com/jbtQH4fhU0
Uno de los principales protagonistas fue el astrónomo británico Warren de la Rue, que se desplazó hasta Ribabellosa, en Álava, con un instrumento diseñado para fotografiar el Sol: el fotoheliógrafo de Kew.
La expedición consiguió obtener más de cuarenta fotografías. Las imágenes tomadas durante la totalidad fueron especialmente importantes porque permitieron comparar las protuberancias solares observadas desde distintos lugares y demostrar que no eran un fenómeno lunar ni una ilusión óptica: pertenecían al propio Sol.
El episodio supuso también un salto tecnológico. La fotografía comenzaba a convertirse en una herramienta científica capaz de conservar lo observado durante unos pocos minutos de totalidad y permitir que las imágenes fueran estudiadas posteriormente.
El eclipse de 1868: el Sol revela un elemento que no se conocía aún en la Tierra
Si hay un eclipse que demuestra hasta qué punto estos fenómenos pueden servir para descubrir lo invisible, es el del 18 de agosto de 1868.
El eclipse total fue observado desde la India por el astrónomo francés Jules Janssen, que utilizó un espectroscopio para analizar la luz procedente de las protuberancias solares. El resultado fue sorprendente: apareció una línea amarilla en el espectro que no coincidía con ningún elemento químico conocido.
Los eclipses son un acontecimiento extraordinario desde que existe la Humanidad: guerras detenidas, reyes derrocados, dioses furiosos.
— Pedro Torrijos (@Pedro_Torrijos) August 10, 2026
Pero el más extraordinario fue el eclipse gracias al cual se descubrió un nuevo elemento químico. El helio.
Esta es la historia:
El 18 de pic.twitter.com/q0Txn36GNh
El astrónomo británico Norman Lockyer llegó de manera independiente a una conclusión similar. Ambos investigadores habían encontrado las huellas de un elemento que todavía no había sido identificado en la Tierra.
Lockyer lo bautizó como helio, en referencia a Helios, el dios griego del Sol. Pasarían décadas hasta que el elemento fuera identificado en nuestro planeta. Hoy sabemos que el helio es el segundo elemento más abundante del universo después del hidrógeno.
El eclipse de 1919: espaldarazo internacional para Albert Einstein
Pero ningún eclipse tuvo una repercusión científica y mediática comparable a la del 29 de mayo de 1919. Albert Einstein había formulado su teoría general de la relatividad unos años antes. Una de sus predicciones más sorprendentes sostenía que la gravedad no era simplemente una fuerza que actuaba entre cuerpos, sino una consecuencia de la curvatura del espacio-tiempo.

Y esa curvatura podía afectar incluso a la luz. El problema era cómo demostrarlo. La solución estaba en un eclipse total de Sol. Durante la totalidad, el brillo del astro quedaría oculto y sería posible fotografiar estrellas situadas aparentemente muy cerca del disco solar. Si Einstein tenía razón, la gravedad del Sol debía desviar ligeramente la trayectoria de su luz.
El astrónomo británico Arthur Eddington, junto con Frank Dyson y otros investigadores, organizó expediciones a dos lugares: la isla de Príncipe, frente a la costa occidental africana, y Sobral, en Brasil. Las fotografías que tomaron del evento confirmaron la desviación de la luz anunciada en la teoría de la relatividad.
El 6 de noviembre de 1919, Eddington y Dyson presentaron los resultados ante la Royal Society y la Royal Astronomical Society. La noticia tuvo una enorme repercusión internacional y convirtió a Einstein en una celebridad científica.
De los presagios a los laboratorios del cielo
Estos cinco eclipses representan una transformación que tardó más de dos milenios en completarse. Desde entonces, los eclipses han seguido funcionando como auténticos laboratorios naturales. Permiten estudiar la corona solar, la atmósfera del Sol y otros fenómenos que resultan difíciles de observar en condiciones normales.
La Agencia Espacial Europea los define precisamente como momentos capaces de revelar detalles de las capas externas del Sol y de proporcionar oportunidades únicas para la investigación científica.
Mañana, España volverá a vivir un eclipse total de Sol en la Península Ibérica, 114 años después.
— Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (@CienciaGob) August 11, 2026
Un acontecimiento histórico que dará comienzo al Trío de Eclipses 2026-2027-2028 y situará a nuestro país en el centro de la astronomía mundial.
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Y la historia todavía continúa. El 12 de agosto de 2026, España volverá a convertirse en uno de los escenarios privilegiados para observar un eclipse total de Sol, un acontecimiento que devolverá a nuestro país al centro de la astronomía.
Referencia de la noticia
Espenak, F. (2025). Solar Eclipses of Historical Interest. Goddard Space Flight Center. NASA.
European Space Agency (ESA). (2026). The science of solar eclipses.