Unos astrónomos aclaran si varios asteroides que orbitan la Tierra proceden de la Luna o del cinturón de asteroides

Un grupo de objetos comparte órbita con nuestro planeta. Su procedencia, aún discutida, podría aclararse gracias a una misión espacial que traerá muestras directas a la Tierra.

Los coorbitales de la Tierra plantean dudas sobre su origen, entre la Luna y el cinturón de asteroides. Nuevos cálculos reducen la opción lunar a porcentajes bajos. La imagen reproduce el mapa orbital del asteroide 2016 HO3 y su órbita alrededor del Sol. Crédito: NASA/JPL-Caltech.
Los coorbitales de la Tierra plantean dudas sobre su origen, entre la Luna y el cinturón de asteroides. Nuevos cálculos reducen la opción lunar a porcentajes bajos. La imagen reproduce el mapa orbital del asteroide 2016 HO3 y su órbita alrededor del Sol. Crédito: NASA/JPL-Caltech.

La Tierra no viaja sola alrededor del Sol. Junto al planeta se desplaza un conjunto reducido de cuerpos rocosos que mantienen una sincronía exacta con su movimiento alrededor de nuestro astro solar. Estos objetos, denominados “acechadores” cósmicos, completan su recorrido en el mismo periodo que la Tierra, lo que define su relación dinámica.

¿Qué son los planetas coorbitales? Son cuerpos celestes que orbitan la misma estrella siguiendo una trayectoria compartida sin llegar a chocar entre sí. Su estabilidad se debe al equilibrio de fuerzas gravitatorias, especialmente en zonas conocidas como puntos de Lagrange, donde las interacciones gravitacionales permiten mantener sus posiciones relativas.

Durante décadas se consideró que estos fragmentos procedían del cinturón principal situado entre Marte y Júpiter. Sin embargo, análisis recientes han alterado esa idea inicial. La composición observada en varios de estos cuerpos coincide con materiales presentes en la superficie lunar, especialmente silicatos modificados por la exposición al espacio.

Coorbitales de la Tierra y su posible origen lunar

El debate sobre los coorbitales de la Tierra ha cobrado fuerza tras los últimos estudios publicados. Investigaciones lideradas por Elisa Alessi y Robert Jedicke señalan que, pese a las similitudes con la Luna, el origen más probable sigue siendo el cinturón de asteroides. Aun así, la hipótesis lunar no se descarta por completo.

Uno de los casos más analizados es (469219) Kamo’oalewa (2016 HO3), con un tamaño estimado entre 24 y 107 metros. Su espectro refleja una gran similitud con el material lunar, lo que llevó a plantear que podría haberse desprendido tras el impacto que generó el cráter Giordano Bruno, de 22 kilómetros de diámetro.

No obstante, las cifras complican esa posibilidad. Expulsar un fragmento de unos 50 metros hacia una órbita estable de tipo cuasisatélite exige una energía extremadamente alta. Los modelos indican que un evento así ocurriría una vez cada 20.000 millones de años. En términos de probabilidad, sólo un 21% de opciones apoyan un origen lunar para este objeto.

Simulaciones y datos sobre coorbitales de la Tierra

Para contrastar estas teorías, los investigadores llevaron a cabo simulaciones detalladas. En total, se modelaron 12.000 partículas lanzadas desde la superficie lunar con diferentes velocidades y trayectorias. El objetivo era comprobar cuántas podían quedar atrapadas en configuraciones estables cercanas a la Tierra.

Kamoʻoalewa (2016 HO3) es un asteroide perteneciente al grupo de asteroides Apolo, descubierto el 27 de abril de 2016 por el equipo del Pan-STARRS desde el Observatorio de Haleakala, Hawái, Estados Unidos. Imagen: JPL/NASA
Kamoʻoalewa (2016 HO3) es un asteroide perteneciente al grupo de asteroides Apolo, descubierto el 27 de abril de 2016 por el equipo del Pan-STARRS desde el Observatorio de Haleakala, Hawái, Estados Unidos. Imagen: JPL/NASA

Los resultados fueron muy limitados. Apenas unas 70 partículas con tamaños superiores a 10 metros lograron mantenerse en órbitas como cuasisatélites, trayectorias en herradura o configuraciones tipo “renacuajo”. Esto reduce notablemente la viabilidad del escenario lunar.

En cambio, al aplicar el modelo NEOMOD3 para simular aportes desde el cinturón de asteroides, los números cambian de forma significativa. Según estos cálculos, podrían generarse alrededor de 1.600 coorbitales en condiciones similares. Así, la probabilidad de origen lunar desciende hasta un 4,3% en objetos de más de 10 metros.

La misión Tianwen-2 y la respuesta definitiva

A pesar de estos avances, el número de cuerpos conocidos sigue siendo reducido. Actualmente se han identificado sólo 57 objetos en este rango de tamaño, lo que limita la capacidad de confirmar los modelos con total seguridad. La muestra disponible resulta insuficiente para cerrar el debate.

Pero esta situación podría cambiar pronto. La misión Tianwen-2, lanzada en mayo de 2025, se encuentra en la fase final de aproximación a Kamo’oalewa. Su objetivo es recoger cerca de 1 kilogramo de material de su superficie y trasladarlo a la Tierra para su análisis en laboratorio.

Las implicaciones de este estudio son amplias. Si se confirma un origen en el cinturón principal, será necesario explicar la similitud espectral con la Luna. En cambio, si los materiales son inequívocamente lunares, habrá que revisar los modelos actuales sobre impactos, formación de cráteres y dinámica de expulsión de fragmentos en nuestro satélite.

Referencia de la noticia

E.M. Alessi & R. Jedicke - The steady-state population of Earth ’s co-orbitals of lunar provenance

UT - Is This Nearby Asteroid a Chunk of the Moon?

UT - Hunting for the Lunar Debris Hiding Near Earth

UT - Tianwen-2 Looks Back at the Earth