Podría el Sol haberse tragado un planeta: astrónomos buscan pistas ocultas en su interior
El Sol habría engullido una supertierra en sus primeras etapas. Un reciente estudio revela que este evento dejó marcas detectables en el interior de nuestra estrella, abriendo una ventana única a la historia del sistema solar.

El Sistema Solar se formó hace unos 4600 millones de años a partir del colapso gravitacional de una nube de gas y polvo. En los primeros millones de años, este entorno era extremadamente caótico, con planetesimales y protoplanetas chocando, migrando e intercambiando energía y momento angular.
Una de las hipótesis es que, en medio de ese caos, el Sol devoró un planeta rocoso de tamaño similar al de una supertierra durante esa fase inicial. Las fuerzas gravitacionales y las interacciones con el disco protoplanetario podrían haber reducido su órbita hasta que el planeta fue destruido e incorporado a la estrella.
Un nuevo estudio propone buscar posibles "huellas dactilares" en el interior del Sol que habrían sido dejadas por el planeta durante el proceso de colisión. La idea es identificar alteraciones en la composición o en la estructura de la estrella que sean compatibles con la incorporación de material planetario.
Caos en el interior del Sistema Solar
En los primeros millones de años tras la formación del Sistema Solar, el entorno era mucho más dinámico e inestable de lo que es actualmente. El disco protoplanetario contenía innumerables cuerpos que interactuaban gravitacionalmente, con colisiones y cambios de órbita frecuentes.
Uno de los ejemplos más importantes es la hipótesis del gran impacto entre la Tierra y Theia, un protoplaneta aproximadamente del tamaño de Marte. El choque habría ocurrido hace unos 4500 millones de años y habría eyectado una gran cantidad de material hacia la órbita terrestre. Este material se habría agregado posteriormente para formar la Luna.
En busca de huellas
Otra hipótesis es que el Sol devoró un planeta del tamaño de una supertierra. Los investigadores estudian la posibilidad de que esto haya dejado una firma en el interior del Sol actual. El equipo modeló la evolución solar y comparó los resultados con observaciones de la estructura interna de la estrella.

Los modelos indican que una supertierra podría haber dejado una firma química en las capas profundas del Sol. Esta alteración ayudaría a explicar algunas discrepancias persistentes entre los modelos solares estándar y las observaciones. Entre las posibles pistas se encuentra la baja abundancia de litio observada en el Sol.
Engullendo una supertierra
Los modelos desarrollados por los investigadores señalan que el planeta incorporado por el Sol probablemente habría sido una supertierra, con una masa de entre cinco y diez veces la de la Tierra. El equipo utilizó el código de evolución estelar MESA, simulando diferentes historiales de acreción y comparando los resultados.
El escenario que incluía una supertierra en ese rango de masa mostró la mejor concordancia con diversas propiedades del Sol. Si se identifican estas características predichas por los modelos, podrían aportar pruebas sólidas de que una supertierra fue incorporada al Sol hace miles de millones de años.
¿Cuál es la probabilidad?
La posibilidad de que el Sol haya engullido una supertierra está vinculada a la dinámica del Sistema Solar durante su formación. Es plausible que se formaran planetas rocosos en regiones más internas que la órbita actual de Mercurio. Las colisiones y las interacciones gravitatorias podrían haber favorecido el crecimiento de cuerpos con varias veces la masa de la Tierra.

Algunos de estos objetos podrían perder estabilidad orbital y migrar hacia el interior, terminando incorporados a la estrella. Las estrellas jóvenes están rodeadas por discos protoplanetarios en los que el material puede transferirse entre el disco y la propia estrella. Aunque no existe una probabilidad determinada para el evento, el escenario es posible.
Referencia de la noticia
Silva et al. (2026). A solution to the paradox of youth in the Galactic centre.